miércoles, 22 de julio de 2015

PUENTE DE SAN MARCOS SOBRE EL RÍO BERNESGA. León


PUENTE DE SAN MARCOS EN LEÓN

SOBRE EL RÍO BERNESGA

No existen indicios de un posible origen romano. Teniendo en cuenta que León, antigua Legio, ya tenía fortificaciones desde su fundación en el año 29 a.C. como campamento de la Legio VI Victrix y posteriormente de la Legio VII Gemina, perdurando su localización hasta bien entrado el siglo V d.C. y siendo un núcleo muy importante en el poder y estrategia defensiva y expansiva del NW peninsular, debió de tener varios puentes que salvaran las aguas de los ríos Bernesga y Torio. Como en tantas ocasiones, debemos pensar que fueron de madera y se deterioraron o desaparecieron; lo mismo pudo ocurrir con algún paso fabricado en piedra que sería barrido en alguna de las tantas riadas que ocurrieron a lo largo de los siglos.
Las primeras noticias sobre este puente aparecen en el siglo XII por un documento fechado en 1171 en el que el obispo de la ciudad hace entrega -entre otros bienes- del puente al hospital de peregrinos de San Marcos para su administración. También hay constancia de diversas reparaciones a lo largo del siglo XV. En 1511 según informe que hace el corregidor de la villa al rey se cita a este puente y otros aledaños como el Puente Castro, en estado ruinoso debido a las recientes avenidas.
Es en 1573 cuando se proyecta una nueva obra en profundidad, más o menos documentada, según la cual, se remató por 3.000 ducados la plica que ofrecían los maestros canteros Felipe y Leonardo de la Cajiga. Lo cierto es que, acabados los dineros, dado que se había asignado la obra por un presupuesto muy bajo, la infraestructura civil es medio terminada en madera e incluso sufrió alguna ruina en riadas recientes. Felipe, ya en la cárcel no sólo por este incumplimiento (donde fallece) cede obra y derechos económicos a su hermano Leonardo aunque éste tampoco es capaz de acabar las obras. Otras fuentes indican que es Leonardo el que cede su 50% -al producirse el remate-  a su hermano Felipe. Parece que fue otro cantero trasmerano, Pedro de Llanez , quién ajusta proyecto y obra por 7.350 ducados, continuando la obra desde el año 1.604 sin más datos sobre su terminación.
En 1727 nuevos informes del corregidor de la villa hablan de riadas que han socavado pilas, derruido arcos y antepechos y probablemente paramentos exteriores. Existe constancia del informe de verificación de daños efectuado por los maestros de obra Francisco Compostizo y Pablo Antonio Ruíz, donde ya se hace referencia al número de arcos (9) y a su antigüedad. Levantaron planos y ajustaron presupuesto en 170.637 reales; la obra se adjudicó a Felipe Álvarez de la Viña pues lo hacía más barato, esto es, por 137.900 reales. (Nada nuevo que no siga ocurriendo en el siglo XX y XXI donde se adjudican obras que luego requieren nuevos fondos para terminarlas). En este caso, ya entre los años 1731 y 1732, se conoce la intervención de reconocidos canteros y tracistas como Mateo de Villa, Miguel de la Fuente Velasco, Pedro Durante Rubalcaba, Bernardo de la Teja o el propio Francisco Compostizo que unos años antes, había reparado el puente de Almanza. Se hicieron algunas ampliaciones sobre el proyecto original, se tasaron los importes y se pagaron por administración.
Nuevas avenidas deterioran el puente y hay registros de nuevos proyectos y remodelaciones. Uno de ellos es del arquitecto Sancho Menéndez en 1772 por cuantía de 266.300 rls. aunque no se hizo nada. Más adelante y dada la ruina en que se encontraba la obra, Hilario Alfonso de Jorganes hace un informe en 1780 donde alerta  de "las notables quiebras y amenaza inminente de ruina" que se acentuaron con una nueva avenida. El proyecto de Jorganes, tasado en 212.400 rls. se llevó a cabo lentamente y cambió la configuración del puente, diseñando definitivamente un tablero horizontal con descansaderos, los actuales arcos de medio punto aunque con diferentes luces y la incorporación de sillares de buen cubicaje y labra. Quizás, se solucionó uno sus habituales males que era la salida de madre del cauce con impacto erosivo en basas y cimentación, por medio de unas fuertes barbacanas o muros de contención en ambas cabeceras que aún subsisten. Debió tener otras intervenciones en el siglo XIX y ya en 1.975 hubo un proyecto para ensanche de tablero por el sistema de corrimiento de muros y arcadas en su lado de aguas abajo con intención de llegar a los 7 metros entre cantos según proyecto de José Toral Marcos, a la sazón, ingeniero de plantilla del Ayuntamiento de León pero que no se llevó a cabo, como tampoco se realizó la peregrina idea de utilizarlo como puente ferroviario.

Situación actual: Aunque la obra constaba  de nueve vanos de arcos de medio punto, yo no veo más que ocho -los actuales- pues el primero por su margen derecha (aguas arriba) quizás, se pudo convertir en plataforma para igualar las cabeceras a la misma altura y que se aprecia en el actual talud de piedra y escalinata de esa cabecera, dejando el segundo arco (actualmente el primero) con mayor luz y un gálibo de 2,50 metros como paso de la vieja carretera de Salamanca. Curiosamente, resulta raro otorgar gálibo circulatorio a un vano arqueado pues, realmente y en este caso, los 2,50 metros sólo se producen en la vertical central, coincidiendo con la clave, mientras que en el resto de trayectoria del arco, pueden ser sensiblemente menores y ello origina que con relativa frecuencia se empotren camiones ya que por lo normal, cuando conduces un vehículo pesado y tienes presente la altura estricta de tu máquina, no piensas que en los extremos se reduce la altura pues en su inmensa mayoría los puentes que se cruzan son adintelados, con gálibo regular en toda su luz. Esta anomalía en el puente de San Marcos, como digo, origina frecuentes impactos en los que, generalmente, sale perjudicado el camión aunque ya se aprecian daños en las boquillas de este viejo arco. También los viandantes que cruzan bajo su bóveda tienen que agacharse o pisar la calzada para atravesarlo y abundando en su peligro, resulta ser calzada de doble sentido. 

El tablero tiene una longitud aproximada a los 130 metros de longitud con un ancho regular que oscila entre los 4,95 y 5,65 metros. Aunque la impronta es la de una obra de fábrica barroca con detalles neoclásicos, también se ven rastros de época renacentista en tajamares, en retazos de paramentos y aún queda obra medieval en tímpanos, con canto rodado y lienzos de piedra en paramentos varios. Obra muy matizada por las intervenciones de siglos, exhibe buen sillar labrado y disposición de hiladas junto a zonas de sillarejo, mampuestos y rejuntado con ripio y mortero, muy propio del viejo estilo romano de "opus vittatum". Arcadas de tamaño irregular con luces de 14,40+14,25+13,90+14,45+13,80+13,60+9,60+8,65 metros (vista aguas arriba desde margen izquierdo), con boquillas toscas aunque las bóvedas parecen robustas y de cantería regular y semejante. Voluminosas basas sobre las que se apoyan pilas robustas cuyo grueso oscila entre 4,40 y 4,65 metros de variada piedra -aunque en general, prevalece la arenisca- y soportes laterales de espolones y tajamares de hiladas escalonadas y planta ojival hasta riñones de los arcos; sobre ellos, cubos semicilíndricos hasta coronación. En ante-cubierta, bellas ménsulas para soportar los amplios pretiles de piedra en toda su extensión, curvos en las zonas de descansaderos. Sobre pretiles, una austera barandilla de hierro. Buen trabajo en calzada con empedrado de adoquín de esquisto y filetes cruzados de granito rosa, actualmente para uso peatonal; farolas en ambos bordes, es estilo isabelino con motivos amurallados leoneses en sus coronas, obra de fundición y diseño de Estilo 2 de Madrid, que requieren mantenimiento y limpieza. 

Se encuentra ubicado en el centro de la villa, separando lo que se denomina "Casco Viejo" de los barrios nuevos, junto al famoso Hospital de San Marcos, actualmente hostelería tipificado como Parador Nacional. Era la salida natural hacia el W de peregrinos camino de Astorga y Santiago de Compostela y confluencia actual de las modernas arterias N-120, N-630 y A-66. Aguas abajo se llega a la antigua pedanía de Puente Castro en el río Torio, donde podremos contemplar el bello puente clasicista de Carlos III y restos de una pila del antiguo puente de origen romano.

Pese a su cuidada rehabilitación del tablero y firme como paseo para viandantes y peregrinos, la obra en conjunto requiere una urgente intervención en muchos lienzos de piedra y bóvedas, donde hay muchas piezas desgastadas, erosionadas y con capas de eflorescencias dañinas para los sillares de arenisca. También es necesario el arranque y limpieza de muchas plantas y arbustos que medran en las juntas o arranques de pilas. 

Aunque existen señales de dirección hacia el puente, no he observado ningún cartel que informe al visitante sobre la historia de este monumento.
Para saber más: Trabajo de Inocencio Cadiñanos Bardeci en Revista "Tierras de León" número 113 del año 2.001. También se hacen referencias en el "Catálogo de Puentes de León anteriores a 1.936" proyecto que auspició y  promocionó José Antonio Fernández Ordoñez así como en el "Catálogo Monumental de España, Provincia de León" de 1.925 efectuado por Manuel Gómez Moreno. Para la verificación de algunos protagonistas de la cantería se puede consultar el nomenclator "Artistas cántabros de la Edad Moderna" de María del Carmen González Echegaray et al. editado por Institución Mazarrasa de la Universidad de Cantabria en 1.991. También hay referencias en el libro "Arquitectura de Puentes en Castilla y León Años 1575-1650" de Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera, Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, Año 1.992 aunque quizás, la información más amplia en cuanto a canteros y alarifes la ofrece este mismo autor en su tesis doctoral inédita titulada "Las obras públicas en la Corona de Castilla entre los años 1575  y 1650: Los Puentes", presentada en la UAM año 1.989. La Nueva Crónica le dedica unas líneas y pone foto en un artículo de Luis Solera Selvi sobre los puentes de la ciudad de León en la edición del 02.09.2017.




Dibujo de alzado y planta tomado del libro "Catálogo de puentes de León anteriores a 1.936", obra citada en el anterior párrafo.




Dos postales antiguas, probablemente de los años 30 del siglo XX. En la segunda se observa un viejo alcantarillado sobre la vieja carretera de Salamanca, actualmente encauzado y tapado por el contrafuerte y escalinatas de cabecera derecha.



Vieja fotografía de 1.987 tomada del monográfico de la revista MOPU titulado "Guía de los puentes de España", nº 345 de fecha julio-agosto de 1.987.







Tomas de fecha 12.05.2012. Esta última correspondiente al último vano visible en margen izquierda, conocido como el de la bolera.


Toma de fecha 01.11.2012 publicada en el Diario de León correspondiente a un percance que sufrió un colega despistado.



Tomas de fecha 07.07.2013




Imágenes de la crecida producida el 02.04.2014


Toma de fecha 02.03.2015





































Tanda de fotos de fecha 15.05.2017



Imagen de una de las bóvedas centrales en las que se aprecia la degradación de la piedra por efectos de las eflorescencias o reacciones químicas y que evidencia la falta de mantenimiento o abandono de este monumento. Instantánea de fecha 20.07.2017



Dos instantáneas de plantas que medran en las juntas de los sillares entre el pretil y la imposta. Bellos ejemplares de Milamores, también conocida como Valeriana blanca (Centranthus ruber (L.) DC. 'albus'. Tomas de fecha 15.05.2017

No hay comentarios :

Publicar un comentario