martes, 26 de enero de 2021

PUENTE DE VILLARÍAS. Burgos

 PUENTE DE SANTA MARINA SOBRE RÍO NELA
VILLARÍAS. Burgos
CL-628 PK 4,450

Cuando hay pocos datos sobre la fundación e historia de un puente deberemos de recabarlos por asociación del mismo con la localidad o tierras donde se halla lo que en este caso resulta laborioso y confuso al tratarse de Las Merindades, cualesquiera de ellas, repletas de historias variopintas y densas que a un lobo cazador de puente le aturden demasiado. Como tantos territorios de la zona burgalesa, éste se empieza a consolidar durante la reconquista y asentamiento poblacional desde la Alta Edad Media. El devenir de esta villa siempre estuvo mediatizado por los fuertes dominios de las poblaciones cercanas de Villarcayo y Medina de Pomar con las que mantiene una equidistancia en kilómetros semejante. Un buen resumen de su pertenencia y localización lo podemos leer en este párrafo: […] Villa perteneciente al partido de Castilla la Vieja en Laredo, jurisdicción de señorío ejercida por el Marqués de Villarías, quien nombraba su alcalde ordinario. A la caída del Antiguo Régimen queda constituido en ayuntamiento constitucional, denominado Villarías , en el partido de Villarcayo perteneciente a la región de Castilla la Vieja … /… posteriormente queda agregado al ayuntamiento constitucional de Aldeas de Medina, en el partido de Villarcayo perteneciente a la región de Castilla la Vieja. En el año 1901 se incorpora al municipio de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja. En la actualidad, todo este espacio forma parte de una finca privada de acceso restringido. Del antiguo núcleo urbano de Villarías tan sólo se conserva la antigua Iglesia Parroquial, que mantiene parte de la antigua fábrica románica y una casa señorial de los Arce, totalmente  restaurada. El resto del entramado urbano ha sido destruido para la construcción de una urbanización que ocupa un  espacio mayor que la antigua localidad […]. Quizás, quepa añadir que durante mucho tiempo no era ni pueblo ni villa sino que tenía la categoría de granja en muchos legajos e inventario territoriales, concretamente Granja de Santa Marina, lindando con el río Nela y probablemente sirviéndose de esta puente. La construcción de una estructura como esta y su mantenimiento requería un buen poder económico que bien pudo ser el que le otorgaba la dependencia del Monasterio de Oña y por delegación el propio de las clarisas, que tenían un convento en la cercana Medina de Pomar. La otra versión de su fundación y/o reformas en esta obra civil pueden tener relación con los dominios territoriales en la zona por parte de la familia de los Velasco desde el siglo XIII por su apuesta política en defensa de la familia Trastamara como dinastía dominante en la corte española de la época. Por delegación en su administración y dominio los Velasco ceden estas tierras a la familia de los Arce, segundones o infanzones que se emparentaran con los Velasco y medraran en las cortes provinciales y en esta merindad. Me llama la atención que personajes de esta dinastía como podían ser García Sánchez de Arce o Gonzalo de Arce, propietarios de este mayorazgo a principios del siglo XV dispusieran en su blasón como insignia un puente de tres arcos que quiero asociar a su posible dominio y administración de este puente que presento. Desde mediados del siglo XVI y por orden de Felipe II estas tierras ya pasan al dominio del marqués de Villarías. En el compendio titulado “España dividida en provincias e intendencias” de 1785 la localidad de Villarías figura como pueblo solo clasificada como villa de señorío secular y alcalde ordinario nombrado por el marqués de Villarías, dentro del  partido burgalés de Castilla la Vieja en Laredo, mientras que Medina de Pomar, es una villa dentro de la jurisdicción de su propio nombre en señorío secular del duque de Frías.

Volviendo al puente me gustaría señalar que como no se trata de un estructura plenamente arruinada -por lo que vemos ahora- cabe pensar en que daría servicio a un viejo camino entre Medina de Pomar y Villarcayo que debió de modificarse probablemente a finales del siglo XVIII, momento en que esta obra civil queda relegada a un camino carretero secundario que utilizarían las fincas aledañas sin poder económico suficiente como para rehabilitarlo o ensancharlo. Otra posibilidad es que al potenciar como camino real la actual carretera autonómica CL-628 probablemente en tiempos decimonónicos incorporando un nuevo puente sobre el Nela junto a Medina de Pomar, este viejo itinerario perdiera preponderancia. Al pasar a manos privadas el término de Villarías en el siglo XX pues obviamente dejaba de tener sentido un camino público que quizás, sólo daba servicio a las fincas agrícolas aledañas que explotaban los nuevos propietarios.

Es desde luego destacable en este asunto la peculiaridad de que se trata de un puente que aunque degradado, mantiene todas sus bóvedas y tablero practicable por lo que no cabe pensar en que el abandono de la misma obedece a ruina o colapso como suele ocurrir con muchos otros puentes históricos peninsulares, reducidos ahora a algún arco en pie, restos de pilas o estribos. En este caso, incluso de le han clavado en cabeceras bolardos para impedir el cruce de vehículos ya que motos o bicicletas, en apariencia, pueden seguir cruzándolo.

Los historiadores de la pontonería burgalesa no le tratan y sólo he encontrado alguna referencia en el trabajo de Cadiñanos Bardeci donde comenta que en el Corregimiento de Villarcayo se hicieron peticiones al Consejo Real para arreglar puentes, sin especificar, y quería evitar el pago de impuestos para otras obras y caminos ajenos pues declaraban que ya tenían suficiente con arreglar los propios, excusa muy generalizada en villas que ciertamente mantenían muchos puentes a sus expensas. Cadiñanos descubre en los legajos del archivo de la Real Academia de San Fernando cierta información sobre los puentes de Villarías y del Vado sobre el río Nela y que en el año 1760 esta merindad solicita al Consejo Real el reparo del primer puente, el de Villarías, por ser éste de cal y canto de realengo muy útil y necesario al común. Se autorizó la obra según proyecto y traza del maestro cantero Bartolomé Goiri y cuyo presupuesto ascendió a 27.800.- reales de vellón, completándose esta intervención por lo que podemos colegir que la impronta actual de esta estructura pertenece al siglo XVIII, últimos años del reinado de Fernando VI y principios de los de Carlos III. Al citarse como “reparo” deberemos de interpretar de que la obra civil era más antigua y enlazando con lo comentado anteriormente en este texto, pudo existir un puente quizás de fábrica en estilo desde bajomedieval hasta renacentista y no comparto otras referencias a este puente de algunos historiadores que lo definen como puente romano aunque nunca lo describen nada más que por el nombre, quizás porque de tradición, los lugareños así lo llamaban y lo siguen llamando.

Características actuales de la obra. La obra se encuentra ubicada en el viejo camino que uniría Medina de Pomar -de la que dista por esta ruta 3 kilómetros- con Villarcayo. Llaman la atención algunos sectores de la vía con un firme muy antiguo a base de canto rodado, sillería amplia y losas donde aún quedan huellas de las rodadas de carruajes, especialmente en los sectores que embocan con las cabeceras de esta obra civil. El puente tiene una longitud aproximada de 40 metros incluyendo las arranques de estribos. Dispone de 4 vanos con luces muy variadas que oscilan entre los 8 metros de los dos arcos sobre cauce ordinario de margen derecha y los 8/6 metros de la pareja de margen izquierda (visión desde aguas arriba). La geometría de estos es de medio punto aunque el primero está muy enterrado en lodos y el segundo parece que ha modificado su bóveda quizás debido a las presiones sufridas a lo largo de siglos y parece que en claves tiene cierta ojiva. Estos dos últimos suelen estar en seco. Las pilas tiene aproximadamente una anchura de 2 metros y disponen de defensas en aguas arriba por medio de tajamares de sección en cuña que llegan hasta la altura de claves de bóveda; probablemente disponían de tejadillos aunque han perdido fábrica y tienen cúmulos de arenas y hierbas que impiden observarlos. Podemos considerar como una rareza que no tenga espolones en aguas abajo, cualidad que era propia de obras románicas e incluso romanas pero poco frecuente en puentes medievales e incluso clasicistas.

La diferencia de cotas entre orillas hace que el tablero de la obra tenga cierta pendiente en la medianía del puente, produciéndose una sensible rampa o descenso hacia la cabecera izquierda por lo que podemos decir que su tablero no es horizontal. La anchura del tablero es de aproximadamente 3,20 metros que deducidos los viejos pretiles con ancho de 0,30x2 metros hacen que quede una calzada libre de 2,60 metros por la que circularían con comodidad los carros de tiro durante siglos así como jinetes, reatas y todo tipo de rebaños. Aunque la cubierta está bastante deteriorada se observa bien el firme que se componía a base de 3 nervios -uno central y dos junto a pretiles- donde se dispone buena sillería de caliza, ahora desgastada y con piezas faltantes cuyo fin probablemente era la de servir de aceras para viandantes, seguramente que estos carriles tenían una altura superior a la que ahora se aprecia. El nervio central era el firme donde pisaban las caballerías y reatas. Entre estos nervios y de modo transversal también se enlosa el firme con sillería gruesa que sirve como freno ante la inercia de los carros en bajadas al tiempo que también servían para evitar los deslizamientos del relleno en extradós ante fuertes humedades por lluvias o deshielos. Los huecos o cuadrículas del firme se rellenan con canto rodado de cuarcita de tamaño mediano y era la calzada por donde circulaban los carros. Así permanece aún algún sector de la cubierta, además de la consistencia que le otorgan los cúmulos de arenas, polvo y hierbajos que abundan en todo el tablero. En bordes y como protección dispuso la obra de fuertes pretiles de sillería, ahora con muchas piezas faltantes, reconstrucciones en mampostería e incluso en la cabecera izquierda, algunas piezas de albardillas de excelente talla y forma que se corresponden con alguna rehabilitación del siglo XVIII o XIX.

En cuanto a la fábrica de la obra se aprecia bastante armonía en todo su aparejo, especialmente el que aparenta más antigüedad. Sillería de caliza bastante regular, con buena escuadría, canteado y disposición con cara vista bien picada. Juntas muy estrechas lo que indica su buena colocación y mortero apenas visible. Mejor cantería incluso en tajamares con perfecta ejecución quizás porque pudieran ser incorporados posteriormente. Por lo que se aprecia en bóvedas el trabajo es también excelente con roscas de dovelaje perfectas, bien imbricadas y manteniendo la curvatura; este trabajo en boquillas también sobresale y se busca la unión o conexión con las hiladas de un modo impecable, colocando sillería trapezoidal o triangular que se adapta a las roscas de boquillas con gran precisión. Obviamente existen zonas muy deterioradas por la falta de mantenimiento ya sea en estribos, cabezales de tajamares, zona de imposta muy arrasada y en cubierta los pretiles y afirmado.

Esta obra civil requiere una buena intervención de mantenimiento y rehabilitación en algunas de sus partes que se debe completar con una buena información por parte de los ayuntamientos implicados, especialmente el de Medina de Pomar, desde donde sale el viejo camino hacia este puente: mejorar esta vía, poner carteles de dirección hacia el puente y a pie de obra incorporar un panel informativo de su historia y vicisitudes que ilustre al turista, visitante o estudios del tema sobre la importancia de la estructura que en mi opinión ya es un monumento histórico a mantener y difundir.

Para saber más. En general, los trabajos que tratan esta obra lo hacen muy sucintamente, quizás por la falta de información histórica sobre ella. El que ofrece más datos aunque breves es el titulado “Los puentes del norte de la provincia de Burgos en la Edad Moderna”, obra de Inocencio Cadiñanos Bardeci editada en el boletín de la Institución Fernán González, número 224 del año 2002, páginas 59/89 de la revista. Quizás el mejor trabajo que trata esta obra y que realmente poco tiene que ver los puentes o la historiografía pontonera es el titulado “Documento 1.1 Memoria informativa. Normas urbanísticas” encargado por el Ayuntamiento de Villarcayo al arquitecto Leopoldo Arnáiz Eguren en diciembre de 2011 y cuya información se detalla en página 93. El trabajo del historiador Nicolás López Martínez titulado “Villarías. Burgos”, editado en 1996 donde hace varias referencia a este “puente romano” sin aportar más datos y que se puede leer en la plataforma de doc.player.es. También se le cita y hasta con foto en el legendario monográfico de puentes de España de la revista del viejo MOPU, número 345 de julio-agosto de 1987, página 70, donde ya en aquellos tiempos se decía de él que era medieval y que le urgía una reparación inmediata pero a día de hoy sigue más o menos igual de abandonado. En internet existen variadas sites que ofrecen información del tema, ponen fotos o textos turísticos y entre las que destacan la Wikipedia, la web institucional de Villarcayo, la de Medina de Pomar, biodiversidadvirtual o tuirsmodeobservación. El periódico El Correo tiene un buen artículo del puente y de la senda PCR-BU-142 en su edición de fecha 01.02.2018. Aguas abajo del Nela y a poca distancia se puede visitar un viejo puente en celosía metálica abandonado de la mítica línea ferroviaria Santander-Mediterráneo ahora senda verde y el conocido Puente del Vado en la población homónima. 

Cómo llegar. Se trata de una zona donde las autovías quedan muy lejos por lo que para acceder aquí pues se hace por la carretera nacional N-629, preciosa ruta que une Cereceda con Colindres. Por esta vía seguiremos hasta la población de Medina de Pomar donde tomaremos la autonómica CL-628 en dirección W hasta el PK 4 donde tomaremos una vía de tierra a la izquierda llamada Camino de la Sotilla (como referencia decir que en ese punto y a la derecha está el desvío a Villanueva de la Lastra) hasta que lleguemos al puente. Más adelante, en esta misma carretera, hacia el PK 4,450 existe una desviación con cartel hacia Villarías-Campos de Golf en un camino asfaltado que podemos coger hasta la zona deportiva para continuar por una vía de tierra hasta el propio puente. En Medina de Pomar y tomando la Avenida de Castilla la Vieja podemos coger desde su inicio este viejo camino carretero de Villerías que ha sido al que ha dado servicio nuestro puente desde tiempo inmemorial.



Fotografía del puente tomada en el año 1987 que incorporó la revista del viejo MOPU en su monográfico "Puentes de España", número 345 de julio-agosto de 1987.

























Tanda de fotos de fecha 12.09.2017


Dos tomas de fecha septiembre de 2017 que incorpora Luisita a Google View.



Tres tomas de CarMac de fecha julio de 2018 que incorpora a Google View.


Toma del año 2020 de Pedro Gonzalo Aldecoa que incorpora a Google View.





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