martes, 6 de diciembre de 2016

PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA

PUENTE DE ORIGEN ROMANO DE CÓRDOBA SOBRE EL RÍO GUADALQUIVIR. 

N-432 PK 267


Me gusta decir que la carretera nacional N-432 nos lleva a descubrir tesoros inigualables, insospechados y siempre convincentes. Ya, también la vieja N-IV y su alter ego la autovía A-4 atraviesa (o pasa junto a ) la ancestral Corduba, cabecera de la Bética romana. O lo que es lo mismo, la interesante N-502 que desde La Serrada (Ávila), termina su itinerario a las puertas del Betis..., pero no, sólo es parecido. Hoy presento al viejo puente romano desde otro punto, desde otro recorrido, el de la N-432, una calzada reformada, bien cuidada, con firme perfecto, rápida y segura que desde Badajoz nos lleva a Granada a través de 435 kilómetros de múltiples paisajes y que en su PK 267 atraviesa Córdoba por el puente romano, con todas las de la ley, porque es una carretera importante. Bueno, quizás esto ya es historia pues desde mayo de 2.004 aquel tablero romano imperial por el que cruzaban coches, camiones y autobuses ha quedado exclusivamente para paseo y admiración de peatones, guiris y turistas.

El Puente Viejo como todavía le llaman los lugareños tiene una gran incógnita: Nadie recuerda cuando se construyó y los especialistas no se ponen de acuerdo. Me quedo con la opinión de los que tienen buen gusto y comparan algunos de sus caracteres con los puentes del Imperio en Rimini o Nardi, de época de Augusto y por lo tanto, del siglo I d.C.

Parece ser que salvo las reformas del propio Imperio, el puente permaneció olvidado durante los siglos de visigodos y la primera rehabilitación documentada es del siglo VIII, en tiempos del emir Hixem I de al-Andalus. Ha habido otros varios arreglos y reformas, se ha utilizado sillarejo y muchas piedras labradas de la vieja muralla contigua terminaron en paramentos y tajamares del puente.

Fernando III después de tomar la ciudad en 1.236 se preocupa de arreglar el puente interviniendo en 4 arcos ojivales y uno de medio punto. Más desastres (o incompetencias) ocurren cuando el general Alonso Fernández de Córdoba para evitar que su ejército sienta la tentación de huir o retroceder en una escaramuza con los musulmanes ocurrida en 1.367 decide volar un par de arcos para dejarlo inservible. En 1.369 Enrique III decide construir la Torre de la Calahorra, sobre un par de fortines de origen árabe. Se sabe que en 1.460 y para acometer otra reparación, se envió al inspector Juan Arias de Villar. En 1.554 interviene en reparaciones Hernán Ruiz II, un arquitecto clasicista de renombre y también lo hizo en 1.571 su hijo Hernán Ruiz III, tanto en el puente como en la puerta. No obstante, hay constancia de que en 1.579 estaba otra vez en ruina. En una inspección de 1.694 -en tiempos de Carlos II- se informa de que todos los arcos necesitan nuevas soleras en zampeado, recalces y muchos retoques. Hacia 1.651 se instala la escultura del ángel San Rafael en la medianía del tablero.

En el siglo XVIII está de nuevo en estado ruinoso con seis arcos destruidos. Con la llegada de Carlos III y su interés por potenciar los caminos reales, especialmente los que se podías considerar radiales (la N-IV en este caso) encarga al arquitecto Folch un proyecto general de restauración del puente  que se aprueba en 1.776 y por el que se reacondicionan 12 bóvedas, dejando la estructura en buen funcionamiento.

Ante nuevos daños en el puente, mediado el siglo XIX el ingeniero José Soler de Mena alerta al Ministerio de Fomento de los deterioros y presenta un proyecto de restauración que no es aprobado. Sin embargo, más tarde, en 1.875 -tiempos de Alfonso XII- se aprueba el proyecto presentado por Rafael Navarro y que se llevó a cabo bajo la dirección del ingeniero Luis Sainz Gutiérrez, a la sazón Jefe de Demarcación provincial del propio Ministerio de Fomento. Se repararon cimientos, se intervino en las pilas de, al menos, 7 arcos para intentar aumentar la sección de desagüe. Este técnico hizo varias investigaciones sobre la cimentación original así como de muchos de los sillares que yacían bajo el agua en las inmediaciones del puente. También observó los efectos devastadores de una gran avenida del río Guadalquivir que tuvo lugar el 7.12.1876 y en la que temía que se produjeran daños en la estructura del puente romano. Este hecho lo llegó a relatar en un artículo para la ROP que hizo años más tarde, en 1.894.

Hay constancia de otras intervenciones en los años 1.910 y 1.965. También en 1.980 cuando se actuó sobre la base de la estructura recalzando pilas y consolidando la cimentación. Por último, entre los años 2.006-2.008 se procedió a una reforma drástica del conjunto llamado "Eje Monumental de Córdoba"  bajo la dirección de Juan Cuenca Montilla y el estudio cordobés LAP Arquitectos que dirige Rafael Pérez Morales y que en lo referente al puente afectó, entre otros elementos, a tajamares, hormigonado y empedrado de áreas del lecho junto a pilares, descubrimiento de sillares originales y nuevos remozados en juntas, sustitución del adoquín de la cubierta por placas de granito y modernas luminarias. También se ha conseguido poner en el mismo nivel (o dar la sensación espacial de) el tablero del puente con la Puerta del Puente y el Paseo de la Ribera. (Recordar que el cordobés Juan Cuenca perteneció al histórico Equipo 57 donde también estaban Agustín Ibarrola o Néstor Basterrechea , el port-art puro y el constructivismo de los años 60 del siglo XX, la mítica vanguardia española junto al Equipo Crónica o Dau al Set, entre otros grupos artísticos de la época.

Características de la obra: Disponía desde antiguo de 17 arcos pero al ensanchar la calzada transversal junto a la puerta de la muralla, perdió un arco, siendo 16 los vanos que actualmente se pueden ver sobre una plataforma horizontal de aproximadamente 274 metros que pueden llegar a los 331 si contamos los segmentos fuera de estribos que están en ambas cabeceras y que conforman la Puerta del Puente en la margen derecha y la Torre de la Calahorra en la izquierda. Los arcos tienen luces que oscilan entre los 12,22 m. el más grande y 7,93 m. el más pequeño y casi todos mantiene el medio punto, salvo el primero que ahora es rebajado y unos pocos que son ligerísimamente apuntados. Como allí no había granito, la obra se ejecutó en piedra arenisca y obviamente su durabilidad es menor. Las fuertes riadas ocasionales, los deslizamientos de la cimentación o el zampeado, voladuras o agresiones de humanos con la escusa de guerras criminales y también, la propia calidad de la piedra en arcos, pilares y contrafuertes, ayudan al deterioro y al derrumbe a lo largo de dos mil años de historia.

La obra es tan enorme que cuesta fijarse en todos sus elementos. Tras la última limpieza, los paramentos han quedado inmaculados y se aprecia una fábrica esbelta, con sillares regulares, en hiladas bien equilibradas. Los tajamares -aguas arriba- son de forma triangular, en cuña profunda y enormes (parece que se sobre-sillaron quedando los originales romanos tapados por estos). Tienen forma escalonada (no todos) y llegan hasta la mitad del frente; sobre algunos de ellos, pilastras de refuerzo hasta los tímpanos, más o menos. Aguas abajo, los tajamares son redondeados o ahusados, de variadas formas y alturas. Las bóvedas están perfectas aunque en alguna se observan filtraciones de agua que ennegrecen la piedra y la deterioran. Lo más atractivo de este puente son los arcos y su posible huella original. En las boquillas se aprecian dovelas bien talladas, con buena rosca, asentadas  y trazando arcos perfectos. Sobre boquillas, en algunos arcos, aparecen molduras curvas cual arquivoltas, que embellecen y dan armonía al conjunto pues hay equilibrio en la línea de impostas, prolongándose la longitud de la obra ópticamente. La parte del puente extramuros, o la de la Torre de la Calahorra, parece ser que conserva la fábrica más genuinamente romana, especialmente entre los arcos 12-16.

Lo cierto es que ha aguantado bien los vaivenes de la historia pues hay que recordar que es el único puente del que dispuso Córdoba durante casi dos mil años, concretamente hasta 1.953 fecha en que se construyó el de San Rafael. Con la apertura del puente nuevo, dejó de soportar gran parte del tráfico de carácter interprovincial aunque siguió en activo con movimientos interiores, incluido autobuses y camiones hasta el año 2.004 en el que, como ya he dicho,  se decide dejarlo como puente puramente peatonal.

También son interesantes los molinos aledaños al puente, viejos, viejísimos, como el de la Albolafia, de origen romano, el Molino de Enmedio, el de Kulaib o el de Téllez. El propio puente y los sotos de su entorno, constituyen una atractiva área natural protegida de avifauna donde anidan o medran multitud de especies. El puente es BIC desde 1.931 y  en unión con centro histórico de Córdoba, está considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1.994 por la UNESCO (La Mezquita ya lo era desde 1.984).

Para saber más: 
Citaré algunos blog locales que tratan el puente con esmero, como por ejemplo, Córdobapedia, Más interesante aún, el blog cordobapatrimoniodelahumanidad pues incide y nos muestra otras obras pontoneras de la ciudad. Respecto a la puerta o arco de triunfo, el blog notascodobesas nos aporta información muy valiosa.

Cómo llegar: Ya he señalado que se encuentra en el PK 267 de la nacional N-432 (Badajoz-Granada) pero Córdoba es un auténtico cruce de caminos y se puede llegar a la ciudad por varias rutas. La habitual es la de la autovía de Andalucía o A-4 donde podemos desviarnos hacia la ciudad y sin cruzar el río Guadalquivir tomando las salidas 398, 399 o 401. También se puede llegar por la vieja radial N-IV en la que, incomprensiblemente han desnudado de hitos kilométricos en el tramo cercano a la Ciudad. Se adentra por la Avenida de Libia y continuando por el Paseo de la Ribera, llegaremos al puente romano que debería estar aproximadamente en el PK 399/400 de esta mítica nacional, la que fue camino real durante muchos años. También la autovía A-45 que viene de Málaga nos adentra en la ciudad de Córdoba. La N-502 que viene de Ávila llega hasta Córdoba al juntarse en el pueblo de Espiel a la ya citada N-432 y entrar en la ciudad.



En mi primera visita a Córdoba envié a mi familia esta postal del Escudo de Oro, probablemente correspondiente a una fotografía de mediados los años 70 del siglo XX



Dos fotografías que hice durante mi estancia en Córdoba a finales de diciembre de 1.979


Fotografía antigua que recogió la revista MOPU en su número 345 de julio-agosto de 1.987







Serie de fotografías correspondientes a la restauración que se realizó entre los años 2.006 y 2.008





Tanda de fotos de fecha 30.08.2010





Cuatro fotos realizadas el 9.12.2012


Dibujo de alzado completo y disposición de pilas realizado por el ingeniero Luis Sáinz Gutiérrez en 1.894, años después de acometer las obras de restauración. (Tomado del libro Puentes Romanos de Carlos Fernández Casado.



Vieja fotografía del mítico J. Laurent realizada en 1.877


Grabado de J.G. Murphy de 1.815


Grabado de A. de Laborde. Año 1.812


Grabado antiguo pendiente de identificar.



Litografía del puente basada en un dibujo de F. González grabado por Castro de finales del siglo XIX y que pudiera estar basado en antiguas fotografías de E.K. Tenison de 1.851 o de Lèvy en 1.888.


Dibujo del puente y la ciudad que hizo Anton van der Wyngaerde, más conocido como Antonio de las Viñas, realizado en 1.567.


Grabado de Nicolás Chapuy, realizado en París en 1.844.




Ilustración de Antonio Aragüez Vela para la Revista MOPU de julio-agosto de 1.987




Tres tomas de la Torre de la Calahorra que realicé en 2.010 y 2.012








Fotos de diferentes complejos hidráulicos a la vera del puente realizadas en distintos años.


La ciudad de Córdoba desde el puente en foto realizada el 30.08.2010


COMPLICADO ANDAMIAJE DEL GRUPO RESA.

El macroproyecto de reforma del Puente Romano de Córdoba y los monumentos de su entorno fue una obra gigante en la que también participó el Grupo Resa, nuestra empresa realizó entre el año 2005 y 2006 el montaje de andamio de más de 300 metros de longitud para la rehabilitación integral del puente incluyendo todas las zonas bajo los arcos. La rehabilitación del Puente Romano y labores de consolidación comenzaron a finales de 2005, los trabajos en el tablero se decidieron dividir en cuatro fases, que corresponden a distintos tramos del histórico paso elevado. Foto y texto de la web del Grupo RESA.



2 comentarios :

  1. Enhorabuena extraordinario trabajo, aunque hecho de menos la reforma, me parece de 1928, última antes de la actual. Ese estimado olvidó no empaña en absoluto la señalada calidad del trabajo. Un saludo. Paco Muñoz

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  2. Entre la documentación que he utilizado, creo recordar que alguien aludía a esa reforma pero sin más detalles.
    Bueno, también he ojeado tu blog donde en la entrada que haces de la "puerta" también citas esta reforma, sin más datos.
    No me tengas en ascuas, Paco. Si sabes algo, dímelo.
    Mientras tanto, lo que sí haré es poner un enlace de tu trabajo en este puente pues me parece muy interesante.
    Saludos cordiales.

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