jueves, 14 de enero de 2016

PASARELA DE ALFONSO XIII EN ONDÁRROA

PASARELA DE HIERRO GIRATORIA ALFONSO XIII SOBRE EL RÍO ARTIBAI

BI-633  PK 56 ONDÁRROA-VIZCAYA

TAMBIÉN CONOCIDO COMO PUENTE DE LA PLAYA.

En 1925 Celedonio Arriola Orduña, alcalde de Ondarroa, dirige una petición a la Diputación Provincial de Bizkaia para construir una pasarela a fin de facilitar el paso a la playa de Arrigorri. El alcalde aduce como razones principales para fundamentar la petición la notable colonia de veraneantes, la atracción que suponían para la sociedad de la época las playas y la penosa situación de los enlaces para acceder a las mismas además del excesivo coste que tenía para la gente humilde el bote que atravesaba la ría. Dada la existencia de navegación en la ría y las condiciones urbanas consolidadas de la margen izquierda, la única posibilidad de dar solución al problema consistía en la adopción de la tipología de puente móvil.

Cinco meses más tarde, el 14 de octubre de 1925, la Comisión Provincial de la Diputación Foral de Bizkaia aprueba el proyecto de la pasarela redactado por el ingeniero José González de Langarica. En el proyecto se establecen dos capítulos de obra claramente diferenciados para los que incluso se recomiendan modalidades diferentes de contratación: por un lado la obra fija, de hormigón armado y piedra y por otro la móvil metálica. El importe total presupuestado asciende a 114.206,51 pesetas, de las que 51.513,29 corresponden a la parte metálica.

En esencia la pasarela proyectada consiste en dos vigas en cantilever de celosía formadas por perfiles metálicos, cuyo canto disminuye al alejarse de los apoyos formando un arco rebajado, vigas que se prolongan en una culata de alma llena que equilibra las cargas de forma que constituyen dos semivanos isostáticos. Estas vigas en voladizo apoyan sobre dos pilas ligeramente troncocónicas de hormigón armado, revestidas de sillería de piedra caliza, que se emplazan dentro del cauce de la ría; el diámetro inferior de las pilas es de unos 3 m y el superior de 2,50 m, siendo su altura de algo más de 5 m, y se levantan sobre zapatas de cimentación de hormigón armado. La luz libre entre pilas es de 28 m y el ancho de la pasarela es de 1,50 m. El gálibo del puente en pleamar viva en la clave es de 4,50 m y en los arranques de 2,30 m (Ariztondo, 2001, 48).

Dado que la pila de la margen derecha se emplazaba entonces alejada del muelle, la obra incluía la ejecución de una pasarela de hormigón armado entre la estructura metálica y el propio muelle, apoyada sobre una palizada intermedia situada en la ría. En la margen izquierda, sobre la plaza arbolada Nafarroako Zumardia, la urbanización acoge la parte de pasarela que desciende sobre la plaza con inclusión de un trazado curvo que se adapta al movimiento giratorio necesario para la apertura de esa mitad del puente. Sobre las pilas y bajo la base de apoyo de las dos estructuras metálicas, la pasarela dispone de un mecanismo de engranajes y rodamientos que puede accionarse mediante motor o manivela. La maquinaria para el giro consiste en una cremallera circular sobre la cual se hace girar un piñón al que se aplica la fuerza motriz suministrada por un motor eléctrico. El tiempo de apertura y cierre de la pasarela es de dos minutos en cada maniobra. Sobre la pila izquierda la pasarela tiene un pequeño ensanchamiento sobre el que se aloja la caseta de madera para el control y peaje.

El pavimento de la pasarela consiste en un entablado de madera de 3 cm de espesor clavado sobre viguetas de madera, protegido con un frente de fundición de hierro a manera de cenefa decorada con circunferencias resaltadas. Para la protección de los paseantes dispone de una barandilla de tipo portuario de 90 cm de altura, formada por una barra cilíndrica superior y otra intermedia unidas mediante elementos de fundición a los montantes verticales, también de sección circular.

Para la construcción del puente se convocó un concurso al que sólo se presentó una empresa, la de Alejandro Bengoechea y Cía. Lda. de Deusto, por lo que las obras le fueron adjudicadas el 17 de agosto de 1926 con un plazo de ejecución de tres meses. La estructura metálica en celosía que se arriostraba tanto en el plano horizontal inferior como en el plano vertical transversal mediante cruces de San Andrés, fue suministrada por Altos Hornos de Vizcaya.

Las obras se desarrollaron con relativa normalidad, pese a la solicitud aceptada de dos prórrogas justificadas por el mal tiempo invernal, de modo que a finales de 1926 ya estaban ejecutadas las pilas, la pasarela de hormigón y la adecuación del muelle. Sin embargo hubieron de salvarse las dificultades económicas de la Diputación, que obligaron al Ayuntamiento de Ondárroa a comprometerse y adelantar el dinero. Se gestionó en 1927 un préstamo de 70.000 pesetas de cuyos intereses se hizo cargo el propio municipio a cambio de recaudar los derechos de peaje durante los diez años del préstamo (Ariztondo, 2001, 46).

El 1 de mayo de 1927 los representantes de la Diputación y del Ayuntamiento inauguraron la pasarela que recibió el nombre de Alfonso XIII.

Según Salvador Ariztondo, autor del excelente trabajo de investigación sobre la pasarela citado anteriormente, a finales de los años ochenta del siglo xx el fuego afectó a la caseta del guarda y al poco tiempo se renovó la pasarela entera; se eliminaron la caseta y el sistema eléctrico de accionamiento, se pintó de nuevo, se cambió la barandilla por otra de características ajenas a la original del puente y se renovó el tramo de hormigón. Finalmente, durante las importantes obras portuarias que incluían la construcción del nuevo puente proyectado por Santiago Calatrava (1995), se destruyó este tramo de hormigón y se construyo una escalera en el nuevo muelle de la margen derecha para acceder a la pasarela. Tras unos años de cierto ostracismo, el propio Ayuntamiento asume el interés patrimonial de la pasarela y solicita su protección legal. Por Orden de 15 de mayo de 2008, de la Consejera de Cultura, se inscribe la Pasarela giratoria Alfonso XIII como Bien Cultural, con la categoría de Monumento, en el Inventario General del Patrimonio Cultural Vasco (BOPV 16/06/2008). El régimen de intervención prevé, entre otras cosas, la recuperación de las barandillas originales y la caseta de control, reconstruida ésta según el plano de 1931 que se conserva, así como mantener y, en su caso, recuperar el sistema de engranaje que permita al menos el accionamiento manual original que dote de movilidad a los dos semivanos.No puede caber ninguna duda respecto a cuáles fueron las referencias que González de Langarica tuvo a la hora de decidirse por una tipología concreta para su pasarela.

El hecho de que en Bilbao existiera desde 1892 una de idénticas características, la de San Agustín o del «perro chico » –en referencia al peaje de cinco céntimos– realizada por iniciativa y según el proyecto del ingeniero Antonio Ruiz de Velasco (Salazar, 2003, 104) y dinamitada en 1937, tuvo que ser decisivo. El otro antecedente geográficamente cercano de un puente móvil era el del tramo que, según proyecto de 1890 del ingeniero Eduardo Miera, se había inaugurado en 1905 en el puente sobre la ría de Treto en Cantabria, que constaba de una sola plataforma equilibrada que giraba sobre una pila central; aunque inutilizado desde época muy temprana, el tramo móvil del puente de Treto que fue fabricado en Lieja aún existe.

El puente de Ondarroa es una muestra significativa aunque tardía de la familia de los puentes móviles, que tuvo pocos ejemplos en España dada la escasez de ríos o canales navegables. Puentes móviles que, como indica el ingeniero Fernández Troyano, se caracterizan fundamentalmente por permitir el paso de forma alternativa a las dos corrientes de tráfico que se cruzan en ellos, el terrestre y el marítimo, lo que les confiere un carácter de mecanismo móvil, contrario a la idea de fijeza e inalterabilidad del puente (Fernández Troyano, 1999, 709); y que en los últimos años han vuelto a ser objeto de atención por parte de los ingenieros como demuestran los últimos ejemplos construidos y los proyectos existentes para las nuevas comunicaciones entre las dos márgenes de la ría de Bilbao.

Texto de Joaquín Cárcamo Martínez. Obra Pública de Ondárroa-Vizcaya. Bibliografía de S. Ariztondo, 2001; L. Fdez. Troyano, 1999 y J.L. Salazar, 2003.

El 03.07.2017 la cadena de televisión La Sexta se ocupó de esta obra con un artículo en el que se denunciaba el lamentable estado de la estructura y su posible rehabilitación. Subí al blog este asunto para el fichero de Noticias Pontoneras que se puede ver aquí.





Tanda de fotos de fecha 27.03.2012



Tanda de fotos de fecha 15.09.2013


Imagen del puente-pasarela de 1.931 captada por el fotógrafo vasco Indalecio Ojanguren (1887-1972). Archivo General de Guipuzcoa.


Vieja imagen del puente-pasarela cuando aún existía el tramo fijo de hormigón. Archivo-Colección de Joaquín Cárcamo.

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