miércoles, 20 de enero de 2016

PUENTE DE SAN MARTÍN DE ELINES SOBRE EL RÍO EBRO

PUENTE DE ORIGEN MEDIEVAL SOBRE EL RÍO EBRO

SAN MARTÍN DE ELINES-Cantabria


Existen obras pontoneras en las que es difícil encontrar antecedentes de construcción, rastros arqueológicos o incluso referencias de reconstrucciones o rehabilitaciones en el tiempo por encontrarse en caminos secundarios; suelen ser obras civiles que aunque tengan un origen romano o medieval  no hay rastros en las cartas y mapas de calzadas romanas (tampoco en el Itinerario de Saavedra de 1.862, gran estudioso de las vías romanas hispanas), ni siguiera en los apuntes y tratados más concienzudos del siglo XVI, especialmente en los de Juan de Villuga o en el de Meneses y ello se debe a que este puente se encuentra -por así decirlo- fuera de los mapas o carreras convencionales. La caminería romana o medieval hacia el norte, desde las parameras burgalesas o palentinas se circunscribía a las actuales carreteras nacional N-623 por el E y N-611 por el W, siempre con destinos en la costa cántabra y las comunicaciones de pueblos y aldeas dentro de esa horquilla carreteril se hacían navegando por el propio río Ebro o a través de sendas y caminos de "uña de caballo" a la vera del río. Esa vereda, consolidada por los caminantes autóctonos, por los romanos o por los hispano-visigodos, acaba transformándose en un camino carretero. Ya en tiempos recientes, cuando se clasifican las calzadas y se las matricula, al camino aledaño al Ebro se le asigna la placa CA-275 que en unión de otras consecutivas (CA-274, CA-272, CA-273) constituyen un eje horizontal E/W y que sirve de comunicación a la Comarca de Campoo-Los Valles. La suma de estas carreterucas autonómicas nos ofrece una ruta preciosa, difícil de conducir por su angostura, pero que vale la pena circularla desde Escalada-BU hasta Quintanilla de las Torres-C gozando de parajes mágicos como son las Hoces del Ebro, los escarpes del Páramo de Masa al sur, los profundos bosques de las estribaciones de los Montes Cántabros al norte, eternas vegas feraces y siempre con el río Ebro como protagonista.

San Martín de Elines, además de su famosa y bella colegiata que se inició en los albores del siglo X d.C. siguiendo las más puras pautas del románico -al igual que otras muchas iglesias de la zona- , tiene un airoso y robusto puente de fábrica que cruza el río Ebro para conectar con la carretera ya mencionada y acceder a todo el Valle de Valderredible. Como ocurre en casi todos los casos, el vadeo de tan gran cauce se haría por barcazas, posteriormente se construirían algunos pilares de madera o piedra sobre los que se apoyaban tableros de madera para salvarlo y así, durante siglos, destruyendo las fuertes avenidas aquellas obras y reconstruyéndose en función de las necesidades. En la Baja Edad Media, con el auge de la colegiata paralelo al poder eclesial  y económico, se vio necesario perpetuar los caminos aledaños y se construiría un puente medieval que también pasaría por vicisitudes y deterioros; probablemente, i al igual que ocurrió con las rehabilitaciones de la propia colegiata, en los siglos XII, XIII y XVI (bien documentadas), el propio puente se beneficiaría de reconstrucciones o reacondicionamientos.  Con las nuevas políticas de obras públicas barrocas, especialmente en los siglos XVII, empezaron a construirse lentamente puentes de fábrica sólidos y esta zona, cercana a la N-611 que fue el primer Camino Real en la península, se vería nuevamente beneficiada por la inercia de la nueva caminería que culmina con los proyectos ilustrados del siglo XVIII y que en los que respecta a nuestro puente, corresponderían a sus últimas reformas (arcos centrales, sección central del tablero y tajamar semicilíndrico). Está documentada, por ejemplo, la intervención del maestro cantero trasmerano Andrés de la Maza Rada que en 1.654 puja para esta obra pública, concediéndosele en el remate, ayudado por sus fiadores -también canteros y probablemente familiares- Juan González de Sisniega  y Felipe de la Cajiga Velasco, muy prolíficos en obras de cantería al sur de Cantabria, Burgos y Palencia con elaboraciones austeras y sencillas propias del tardo-barroquismo imperante en tiempos de Felipe IV.

Las características del puente actual son las siguientes:   Dispone de 8 vanos con dos amplios arcos de medio punto ligeramente rebajados  en su zona central y 6 más (tres a tres) a cada lado, de medio punto, en perfecta disminución. El tablero no es horizontal: la posible sustitución de los arcos ojivales centrales de mayor flecha (y que obligaban a un tablero a dos aguas con fuerte pendiente) por dos rebajados permiten construir dos tramos de tablero rectos; el resto y hasta las cabeceras, sigue siendo inclinados, a dos aguas, lo que da a entender que los arcos y pilas adyacentes no han sufridos estragos en el tiempo y no se han tenido que reconstruir, al menos en su totalidad. El perímetro de pilas y su solidez también denota un origen medieval. Dispone de tajamares protegiendo las pilas en "aguas arriba" de variada tipología, desde fuertes piezas en cuña que llegan a coronación, con copetes sencillos, otros que llegan hasta media altura de paramentos (riñones de los arcos) muy bien dispuestos y coronados con sucesión de hiladas en disminución (forma piramidal) y hasta uno semicilíndrico, primorosamente tallado y con un cuidado copete de forma cónica. El aparejo de paramentos es discreto, con sillares de arenisca  irregulares y sillarejo en zonas menos nobles, aunque es isódomo al estilo romano (las hiladas intentan mantener la misma altura en ambos frentes). Bóvedas perfectas con buena rosca y dovelado bien dispuesto aunque con exceso de argamasa o mortero en las juntas. Las boquillas de algunos de los arcos menores son excepcionales. Curiosamente, la fábrica de algunos tajamares es impecable, con sillares grandes, de labra perfecta y a hueso, recuerdan el estilo romano. Sin embargo, aguas abajo, los correspondientes espolones -más en función de contrafuertes- tienen una labra más irregular y grosera, salvo el semicilíndrico que se corresponde con el contrario "aguas arriba" y mantiene la misma calidad.

Recientemente y para hacer más eficiente el puente por exigencias del tráfico, se ha ensanchado el tablero, con voladizos de hormigón, bien cubiertos en su canto con piedra arenisca rojiza que se integra perfectamente en la vieja obra. Ello ha permitido crear estrechas aceras a ambos lados, cerrando el tablero con airosas barandillas de hierro alternando con tramos de pretil de sillería. Las cabeceras también se han renovado con el conjunto y, por último, ya en el año 2010 para dar lustre al puente, se instaló una moderna iluminación con 16 columnas de forja y una veintena de proyectores. 

Ahí queda el asunto para cualquier viajero curioso que tenga la suerte de correr estas atractivas carreteras cántabras de Valderredible y se detenga unos minutos a contemplar la vieja obra pontonera de San Martín de Elines. Salud y buena ruta.

NOTA: En el artículo que publico en la revista Solo Furgo nº 164 de octubre de 2.014, describo con mayor detalle la ruta, las calzadas, la naturaleza y los paisajes del entorno, eso sí, haciendo hincapié en la sucesión de patrimonio lineal que muestra la carretera CA-275 y del precioso puente de San Martín de Elines sobre el río Ebro.

Más material y fotos en: Lobo Quirce. Biodiversidad Virtual







Teniendo en cuenta que la solución para su ensanche es buena, es muy criticable el material empleado como soporte de los aleros: la ferralla empleada en el hormigonado o -más probable-, las tornapuntas metálicas del voladizo, mal aisladas, producen una fuerte oxidación que mancha y deteriora la piedra arenisca, por segmentos, como se puede apreciar en esta foto. Deberían poner remedio y pronto a este problema.



Detalle del arco menor en cabecera sur (margen derecho) donde se aprecia el contraste entre una boquilla de dovelas perfectamente encuadradas y talladas con esmero y los tímpanos de fábrica en mampostería variada y grosera, con incursión de ripio y exceso de mortero para tapar todo tipo de huecos. Al tiempo, se observa la falta de mantenimiento o diligencia por parte del ayuntamiento (al que se supone que pertenece la obra) en cuanto a poda y desbroce de suelo y paramentos; la limpieza de vanos es imprescindible, no sólo para que se pueda apreciar el trabajo ingeniero y de cantería sino para evitar que en momentos de crecidas incontrolables, estos huecos queden en seguida atrancados o ciegos al acumularse ramaje y otros materiales rígidos de las propias riadas.


Según tengo entendido y en contra de lo que es habitual (el absoluto desconocimiento y anonimato de muchos de nuestros puentes) este arquillo tenía un nombre, "El Pucherín" y era muy utilizado en reuniones y juegos por los niños y niñas del lugar, seguramente hace varias décadas pues, como podemos apreciar, ahora resultaría difícil hasta para Robin Williams con toda su experiencia en las junglas de Jumanji.




Tanda de fotos de fecha 16.08.2014

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