lunes, 23 de noviembre de 2015

PUENTE DE BECILLA DE VALDERADUEY-VA

PUENTE MEDIEVAL DE BECILLA DE VALDERADUEY-VA SOBRE EL RÍO HOMÓNIMO. 

N-601 PK 260


Se encuentra en la influencia de la carretera nacional N-601 aunque no sé muy bien si esto significa algo. Recuerdo que, cuando estudié en su día esta nacional, tenía un trayecto bastante confuso. Tradicionalmente se dice que nace en Adanero aunque su punto kilométrico 0 lo tiene en Madrid y continua por Olmedo, Valladolid para terminar en León. Lo cierto es que, desde el citado PK 0 en Madrid, se adentraba por la sierra madrileña a través de Collado-Villalba subiendo el Puerto de Navacerrada (todavía existen mojones del Plan Peña con la matrícula N-601) y bajando hacia Segovia con la nueva denominación autonómica de M-601 y CL-601. Aquel viejo trayecto se camufla ahora bajo la autovía A-601 prácticamente desde Segovia hasta Valladolid; no obstante, desde la capital castellano-leonesa ya no hay duda pues está claro y señalado el itinerario de la N-601 hasta la misma León.

En tierras vallisoletanas, cerca de su límite con León, nuestra nacional N-601 pasa por el puebluco de Becilla de Valderaduey y allí se puede contemplar un conjunto curioso y antiguo cual leyenda que corresponde a un viejo puente y una calzada que lo atraviesa, consistente y  bien trazada que tradicionalmente se ha asignado al mundo romano bajoimperial.

Becilla está enclavado en la extensa Tierra de Campos castellana, que pertenece a la submeseta N y que divide el cauce del río Duero. Amplísimas llanuras se mezclan con suaves oteros o colinas por las que bajan lentamente varios ríos y riachuelos hacia el Esla o el propio Duero. El río Valderaduey es un cauce mediano que tiene una longitud de 157 kilómetros y nacimiento en las serranías que forman el piedemonte del Sistema Cantábrico y la Montaña Palentina, concretamente nace en el paraje de Fuententable, junto al Monte de Riocamba, en el término municipal de Renedo de Valderaduey-LE para verter sus aguas directamente en el río Duero, en el término de Villagodio, a pocos kilómetros de la ciudad de Zamora. Lo cierto es que no tiene gran pendiente ya que desde su nacimiento, con altura aproximada a los 980 metros, trascurre lento y manso por Tierra de Campos, donde las altitudes son de 650/700 metros por lo que, difícilmente, se puede considerar que en periodos de copiosas lluvias o deshielos rápidos, puedan producir avenidas catastróficas, sino más bien, inundaciones o amplios encharcamientos en las zonas ribereñas.

Conjeturas sobre la autoría del puente: Los estudios más técnicos y profundos sobre el origen de esta obra pontonera razonan que su traza es medieval, probablemente del siglo XIII cuando este núcleo poblacional toma carta de naturaleza o fuero debido a la donación que hace el señor del lugar, Ruy Pérez de Villalobos antes de su muerte en 1.214 a la Orden de Alcántara de lo que queda constancia en documentos de 1.268. El auge de esta villa se acentúa con los frecuentes tránsitos de ganado amparados en la famosa Mesta que en esta zona era lugar de encuentro de la Cañada Real Leonesa Occidental así como de uno de los ramales de la Cañada de Zamora, proveniente de la zona sanabresa y que bajaban a Tordesillas. Si bien es cierto que existe un origen romano tanto de la villa (hacienda rural) y del camino o vía secundaria que conexionaba Brigeco (Fuentes del Ropel-ZA)  con Pintia (Padilla o Pesquera de Duero-VA) dentro de la gran autopista romana denominada XXVII del Iter Antonino (Asturica Augusta o Astorga a Clunia, actual Coruña del Conde-BU). Es probable que hubiera otra conexión hacia León, como hace la actual N-601 anexa a la vieja calzada que llegara a Lancia, la actual Villasabariego, con gran material arqueológico de origen romano. Bien, como decía, independientemente de su origen romano, la impronta de la obra civil (camino y puente) es bajomedieval y quizás tenga mucho que ver con los proyectos ganaderos que auspiciaba el poderoso Honrado Concejo de la Mesta de Pastores, apoyado por Alfonso X desde sus inicios en el año 1.273 aunque por otra parte, yo entendería la angostura del puente ya que podría servir para el conteo de ganado pero no así la sobreelevación y anchura con pretiles de la vía, excesivamente estrecha para el paso de ganado en épocas de embalsamiento de las aguas en la amplia terraza que forma en este punto el río Valderaduey.

Situación actual del puente: Consta de un tablero alomado de casi 30 metros, desequilibrado ya que desde el vértice se prolonga 14,10 metros hacia cabecera S y 15,75 metros hacia la N; también hay dispersión en la pendiente o gradiente, de 15º hacia S y 18º hacia el N. lo que indica variadas transformaciones o modificaciones a lo largo del tiempo; la anchura es de 3,60 metros. El tablero apoya en estribos de fábrica que apean directamente en los taludes naturales de arcilla y en dos amplias pilas de aproximadamente tres metros de ancho; entre medias, tres vanos de arcos de medio punto con luces 5,55+8,55+5,20 metros y como refuerzos, dos tajamares en cuña con sombreretes que llegan a claves de arcos menores en zona aguas arriba; en contraposición y a modo de contrafuertes, dos espolones aguas abajo de características semejantes a los opuestos tajamares.

La calzada aledaña y que cruza el puente se corresponde con dos sectores de 170 y 156 metros y está sobre-elevada con respecto a la antigua romana aproximadamente un metro. Mantiene una anchura regular de 4 metros y 80x 2 centímetros de pretiles o quitamiedos. Como la calzada elevada forma un muro que contenía las aguas embalsadas durante las avenidas, se proyectaron alcantarillas para desaguar estos encharcamientos; quedan dos vanos construidos con bóvedas de arco de medio punto en la zona septentrional del conjunto y otros tres semejantes en zona meridional con luces que oscilan entre 2,75 y 3 metros.

La obra en su conjunto está hecha con piedra caliza aunque también hay piezas de arenisca. En el puente predomina el sillarejo tosco, elementos de sillar bien trabajado, especialmente en tajamares-espolones, mampuesto irregular y sellado excesivo en llagado con mortero variado. Se aprecian lienzos más o menos homogéneos así como los trabajos en bóvedas, bien manufacturados aunque en boquillas el dovelaje es burdo e irregular. Parece que la cimentación en pilas fue ligera y poco profunda, motivo que se aduce para eliminar su factura romana. Sobre tablero, bajos pretiles de mampuesto y fuerte mortero que desaparece hacia cabeceras.

Respecto a la calzada, de buena factura pues ha llegado hasta nuestros días, sobre una cobertura de tierra arcillosa y cenizas, curvada y de traza romana se suceden variadas coberturas de origen medieval y moderno con zócalos extremos de sillar en arranque bien labrado y elevándose sucesivamente debido a variados derribos con mampuestos y piedra irregular hasta rasante, reforzadas ambas caras con exceso de mortero mal mezclado en cales y aglutinantes y más recientemente con lechadas de cemento.


Sobre la posible base de puente romano con refuerzos de piedra en cabeceras y un par de pilas de buen sillar de caliza existiría un tablero de madera, como en la mayoría de las obras pontoneras romanas, que en este caso nunca se transformó en fábrica. Desaparecido o arruinado éste, se proyecta un puente medieval en la segunda mitad del siglo XIII que, a lo largo de los siglos sufriría ruinas o daños considerables, renovándose con la impronta que da el estilo en cada época. Las primeras huellas de resquebrajamiento se producirían en las documentadas riadas de la zona producidas a lo largo del siglo XVI y XVII; hay testimonios de obras de reparación en el puente en 1.610 que llevaron a cabo los maestros canteros trasmeranos Agustín de la Cajiga y Juan González de Sisniega. Otras avenidas posteriores, muy especialmente las de los años 1.776, 1.844 y 1.903 que fueron terribles y que se constatan en Mansilla de las Mulas, muy cerca de Becilla, dañarían la obra. Las posibles restauraciones se hacen sobre la base de un conocimiento y técnica pontonera que va desde el barroco hasta el clasicismo habitual de finales del XVIII y principios del XIX. La influencia ilustrada al diseñar los nuevos caminos reales entre los que se encuentra la actual carretera nacional N-601 es determinante y con la adecuación del camino se producirían otras intervenciones en el puente. 

Al descubrirse que el conjunto tiene mérito y antigüedad, tanto el ayuntamiento como la propia junta autonómica deciden acometer una reforma y consolidación del monumento siguiendo planes de carácter historicista, poco respetuosos con la obra original. Entre los años 1982 y 1988 se hacen obras agresivas con desmantelamiento de paramentos que se sustituyen con arenisca y se reconstruyen arcos de aliviadero en la calzada ya arruinados. Concretamente, en el proyecto de 1982/1983 que llevan a cabo los ingenieros Jaime Sáez Vera y Freyre de Andrade y Siló se sustituye el pavimento original colocando losas sobre solera de hormigón, se realzan los espolones y se les apuntala con planchas de hormigón armado para reforzar su cimentación, se sustituye la cantería en pretiles, se añade el sombrerete del tajamar de NE, además de otras actuaciones menores; se dibuja el primer alzado del puente. En la intervención de 1.988 se restaura la obra con cantería de piedra caliza de la zona de Campaspero, también llamada Caliza del Páramo, se reconstruye la bóveda del arco N reponiendo dovelas de la boquilla, se cubre o reteja el sombrerete del tajamar SE con lajas de piedra y se encintan todos los sillares de paramentos con cemento aglutinante. Los trabajos corren a cargo de la empresa madrileña especializada en arquitectura y restauración Humanes Sánchez. Posteriormente, en el año 2.005 y según consta en un cartel in situ , la Diputación Provincial vallisoletana y el Ayuntamiento acometen obras de mejora en el entorno de la calzada romana (cito textualmente) con un presupuesto total de 39.257,45 € que lleva a efecto la empresa Construcciones Javier Caballero.

Según observo en mi última visita, no existen señales de dirección en carretera que guíen al monumento. Tampoco hay paneles informativos sobre la obra, historia y vicisitudes de la misma y eso que se trata de un conjunto declarado BIC (Bien de Interés Cultural) con fecha 31.08.1995. En 1975 se construyó el nuevo puente, con acceso desde la VA-504 para circulación amplia de todo tipo de vehículos pero no se ha señalizado ninguna limitación o prohibición para el viejo puente ni en masa, ejes o tipo de vehículo pues aunque se encuentra en un camino carretero de tierra y se presume peatonal o de ciclomotores, no sería extraño que lo siguieran cruzando maquinaria agrícola, vehículos pesados o automóviles. También convendría hacer limpiezas periódicas en la flora de ribera, especialmente las tupidas juncáceas y gramíneas ya que su altura impide observar y admirar la obra plena.

Cómo llegar: Desde Madrid, cogeremos  la autovía A-6 hasta el nudo de Tordesillas en el PK 179 donde nos desviaremos hacia el NE por la autovía A-62 hasta Valladolid y en el PK 126 tomar dirección NW por la nueva autovía A-60 que se convierte en N-601 y llegar al PK 260-261 donde se encuentra el pueblo de Becilla de Valderaduey; antes de llegar a la señal carreteril del cruce del río, tomar un camino a la izquierda hasta llegar al conjunto histórico monumental de puente-calzada. Otra opción rápida es tomar desde la capital la A-6 hasta el PK 257 para desviarnos en el pueblo de Castrogonzalo por la N-610 en dirección NW hasta nuestro destino en Becilla, justo en el PK 61,500 de esta vía. Hacer el camino por la vieja nacional que mencioné al principio hasta nuestro destino es adentrarse por una ruta preciosa, interesante y con un importante patrimonio histórico y lineal que podemos admirar.

Para saber más: Tanto del puente como del pueblo existen artículos interesantes en la Wikipedia y en la web del Ayuntamiento de Becilla. La gran enciclopedia de Pascual Madoz (Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España, 1850) cita el puente aunque no la calzada. También la memoria de excavaciones de A. Blázquez y Sánchez Albornoz de 1917 sobre Vías romanas del Valle del Duero. El compendio titulado "Puentes de León anteriores a 1936" que publicó en 1988 José Antonio Fernández Ordoñez et al. La interesante obra de J.M. Roldán Hervás de 1975 bajo el título "Itineraria hispana. Fuentes para el estudio de las vías romanas de la Península Ibérica" o la publicación de F. Wattemberg de 1959 titulada " La región vaccea. Celtiberismo y romanización en la cuenca media del Duero". La TIR (Tabula Imperii Romani) hoja K-30 Caesaraugusta-Clunia en su edición del CSIC-1993 cita los testimonios arqueológicos de Becilla, la villa rural del siglo IV d. C., apunta rasgos de la vía romana en cuestión como secundaria y señala el puente y los tramos de calzada sin señalar datación aunque en el mapa anexo no refleja en leyenda el puente como romano. Conviene resaltar que el mejor trabajo al respecto es el realizado en 2.010 por Ángel Morillo Cerdán et al. bajo el título "El puente y la calzada de Becilla de Valderaduey. Análisis arqueológico y arquitectónico." editado por la Universidad de León y que, por fin, desvela el posible origen medieval del conjunto monumental que aquí tratamos. Respecto a la ruta, su historia, localidades y monumentos que pueden verse a lo largo de la vieja nacional N-601 os remito a los artículos que publiqué en la Revista Solo Camión, números 276 y 277 de febrero y marzo de 2.013.










Tanda de fotos del puente realizadas el 04.08.2012





Tanda de fotos de la calzada y pontones-alcantarillas realizadas el 04.08.2012


Murete de la calzada y pontón en foto realizada el 12.04.2015


Reconstrucción ideal de vías y caminos romanos en el entorno de Becilla de Valderaduey con localización (puntos rojos) de yacimientos arqueológicos según el Inventario Arqueológico de la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León.


Lectura de paramentos del puente intervenidos en diferentes épocas sobre un dibujo de alzado de la DGPC de la Junta de CyL. Obtenido del libro "El puente y calzada de Becilla de Valderaduey" obra de Ángel Morillo Cerdán, G. Rodríguez Martín, R. Durán Cabello y E. Martín Hernández, Universidad de León, 2010.



Dibujo del alzado del puente de Becilla en sus dos caras, realizado en 2.009 según encargo de la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León. 






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