sábado, 25 de febrero de 2017

PUENTE SOBRE EL ARROYO DEL CACHO

PUENTE SOBRE EL ARROYO DEL CACHO. Término municipal de Las Rozas-Madrid

M-505 PK 8,400


Hace tiempo, me propuse desentrañar la maraña de caminos que, a lo largo del tiempo, se fueron construyendo (y modificando) para acceder al Real Monasterio de El Escorial, sede veraniega o de descanso de la realiza y su corte durante muchos años. También había que localizar la variada colección pontonera que fue necesaria realizar para salvar los cauces de ríos y arroyadas que discurren por aquellos parajes.

Dado que ya subí al blog el famoso Puente del Retamar sobre el río Guadarrama, ver aquí intentaré seguir un orden más o menos cronológico o secuencial de los puentes y puentecillos que nos podemos encontrar en estos itinerarios. Sin duda, el más cercano es éste sobre el Arroyo del Cacho en una tajadura profunda, cuando ya se ha unido con el Arroyo Grande.

Bien es cierto que, los primeros accesos al recinto palaciego y monacal de El Escorial se hacían por la antiquísima Carrera de Castilla la Vieja, también denominada Camino de Valladolid o de Galicia, itinerario muy semejante a la actual carretera nacional N-VI o A-6 (Autovía del Noroeste). En llegando al pueblo de Guadarrama se tomaba una vieja colada ganadera hacia el W que accedía al primitivo pueblo de El Escorial y a las obras del nuevo palacio-residencia real. Sería algo parecido a la actual carretera autonómica M-600. Para acortar este itinerario se diseña un camino más recto cruzando el río Guadarrama a la altura de Las Rozas y que se dirige a Colmenarejo. Es el conocido Camino del Cerro del Paredón o de Pedro de Ribera ya que fue éste quien lo termino hacia el año 1.740 en tiempos del reinado de Felipe V.

Debido a las dificultades que entrañaba esta vía, con continuos derribos de terraplenes y ruinas en la calzada, el maestro de obras Marcos de Vierna inicia un nuevo camino que parte desde el propio Puente del Retamar y cuyas primeras obras pontoneras son las que presento en esta entrada. Parece ser que este nuevo camino lo termina Vierna en 1.765 y entre otras estructuras pontoneras ya desaparecidas, cabe destacar el puente de fábrica sobre el Arroyo del Cacho y un pontón, muy cercano al anterior, sobre el Arroyo del Pontón. Más adelante, donde conjugan el viejo camino del Cerro del Paredón con su nueva obra (Camino de Marcos de Vierna) y para salvar las zonas encharcadas que produce en ocasiones el Arroyo del Tercio, construye un pontón con un largo muro de acompañamiento que es conocido como Puente del Tercio, actualmente bajo las aguas del embalse de Valmayor.

Características de la obra actual:  Se trata de un puente con una longitud aproximada de 60 metros, incluyendo estribos y largos muros de acompañamiento. Dispone de un bello arco de medio punto peraltado con una luz de 9 metros. El ancho regular de la calzada se aproxima a los 9 metros, siendo el del paso central de 7,30 metros que coincide con la anchura de bóveda. Está reforzado por fuertes pretiles de un metro de alto y 35 centímetros de ancho de excelente factura donde cabe diferenciar la zona correspondiente al vano con ortostatos de granito y canto superior redondeado y las protecciones de estribos y muro que disponen de grandes sillares con canto superior biselado. La estructura de pretiles es difícil de ver si circulamos en vehículo pues están tapados por las actuales biondas de protección de la calzada.

El vano está retranqueado con respecto a los muros de acompañamiento haciendo un efecto de baluartes, al estilo de la arquitectura militar de la época. Dispone de una imposta en la que reposan los pretiles y en zona central sobre claves un imbornal en cada canto para los desagües. Hay otra moldura sobresaliente en la zona de arranque del propio arco, hacia media altura, ya que se encuentra peraltado aproximadamente 15 metros sobre lámina de aguas. Estos sencillos elementos son la decoración que posee la obra civil, austera aunque sólida y eficaz.

Lo más destacable del puente es su factura. Si bien es cierto que en la zona de muros y estribos prevalece la mampostería más o menos grosera aunque bien dispuesta, la construcción de la bóveda y sus caras externas es sobresaliente. Toda la fábrica es de granito en piezas de sillar del tipo romano opus quadratum, perfectamente ensambladas a hueso, con cantos de un metro de largo en hiladas dispuestas con gran cuidado. El intradós es espléndido manteniendo la misma regularidad en la disposición del dovelaje. En caras externas, destacan las boquillas con amplias dovelas uniformes y los pequeños espacios que quedan como tímpanos, bien solucionados, con piezas trapezoidales que se ajustan bien a la curvatura de boquillas. En general, la estereotomía aplicada a los trabajos de montea (cantería) es de gran calidad. Hay una cuidada talla en cuña en el dovelaje, clave en auténtica cola de milano y la singularidad en la forma de las dovelas inferiores y los sillares de salmeres hacia la base de los muros con ángulo obtuso en su cara externa para seguir el abocinamiento o aletas de los propios muros es indicativo de una obra muy cuidada y de gran profesionalidad de su autor o proyectista. A mi juicio, es evidente la autoría de Marcos de Vierna e incluso hay detalle de fábrica que nos recordarán a otras obras cercanas como son el Puente del Tercio o el del Toril y que subiré pronto al blog al estar relacionadas con los caminos a El Escorial. También es llamativa la mezcla y contraste que producen los diferentes tonos del granito, desde un blanco casi inmaculado, hasta el rosa, pasando por los habituales grisáceos.

En el interior de la bóveda se aprecian oquedades que pudieran corresponder a la colocación de la cimbra aunque se han abierto desmesuradamente o son producto de un pillaje de la piedra por parte de algún desaprensivo. Aunque se aprecia cierto abandono en su mantenimiento, debió de sufrir alguna rehabilitación a principios del siglo XX -era carretera provincial- y se observan llagados de cemento en algunas zonas e incorporación de ripio menudo en muchas de las juntas, incluyendo dovelas. El último mantenimiento corresponderá a los años 60 del siglo XX cuando también se intervino en el puente del Retamar y el cauce del río Guadarrama y se actuaría sobre la calzada pues bien es cierto que en la bóveda no se aprecian filtraciones. 

En cubierta y como decía, abocinamientos en zona de estribos con pretiles más bajos y sobre bóveda enormes piezas de ortostatos muy bien tallados y enjuntados a hueso, quizás con algún bulón interior de hierro para fijar sus uniones; canto superior redondeado. Se mantienen en muy buen estado, pese al ostensible abandono de la obra civil. Subsiste una vieja capa de rodadura asfáltica que  no está mal, teniendo en cuenta el mínimo tránsito de vehículos que mantiene este sector de carretera. Los tráficos generales de la actual M-505 discurren por un tramo nuevo, incluyendo el cruce del río Guadarrama por puentes modernos. Por demás, señalar que aunque lo llamo puente, debería llamarlo pontón, siguiendo las directrices que marcó José Eugenio Ribera en función de sus luces y atendiendo a su famoso tratado titulado "Puente de fábrica y hormigón armado".

Para saber más: Aunque estas dos estructuras pontoneras situadas junto al Puente del Retamar han pasado bastante desapercibidas para los estudiosos de los viejos caminos reales al complejo de San Lorenzo de El Escorial, siempre es interesante releer algunos trabajos interesantes sobre el tema: El Inventario de documentos sobre el R.M. de El Escorial existente en el propio archivo de la Biblioteca escurialense para la época comprendida entre 1631-1882, obra de Benito Mediavilla Martín, donde existe correspondencia oficial sobre la necesidad de crear o rehabilitar determinados puentes y pontones de la red caminera al Real Sitio. El mapa levantado por Juan de Ugarte en 1844 que sigue el itinerario desde Madrid a los RR.SS. de El Escorial y La Granja también ubica algunas obras pontoneras. La intervención arqueológica que hizo Jesús Rodríguez Morales en el año 2007 estudiando la cronología de la Calzada de Galapagar así como el Camino Viejo y el Camino Real, con inclusión del Mapa de la Comprensión. La vía romana del Puerto de la Fuenfría desde Segovia a Galapagar, obra del citado  Jesús Rodríguez Morales en colaboración con Isaac Moreno Gallo y Javier Rivas López y publicada en Traianvs, 2007. Existe un buen mapa del Estado Mayor del Ejército de 1.851 con el itinerario Galapagar-Navacerrada vía R.S. de El Escorial. Otro mapa del Estado Mayor republicano de la Sierra de Guadarrama, confeccionado en 1.935. Una obra importante es la de Pedro Navascués, titulada "Puentes de acceso a El Escorial", de 1.985. El muy interesante trabajo de Rosario Martínez Vázquez de Parga y Teresa Sánchez Lázaro, titulado "Puentes del Retamar y del Herreño sobre el río Guadarrama", publicado en la ROP de 1994 tomo 3336. Los pasos históricos de la Sierra de Guadarrama es una obra de Leonardo Fernández Troyano, publicado en 1.990 por la CAM y el CICCP de Madrid. Para la reconstrucción del Puente en el Camino de Monesterio ver el Pliego de cláusulas y condiciones de la CAM en expediente 09-CO-22-1/2004. Existe un folleto de la Ruta 9 correspondiente a la Red de Sendas del Parque Regional Medio de la Cuenca del Guadarrama editado por la CAM en colaboración con los ayuntamientos del entorno y que aportan itinerarios de los caminos reales y monumentos. Por último, en la revista del Ministerio de Fomento, Luis Solera Selvi publicó un artículo extenso sobre estos caminos y sus obras civiles bajo el título  Huellas del pasado. Caminos Reales al Monasterio de El Escorial en su número 660 de fecha abril de 2.016.

Como sé positivamente que me dejo información y fuentes relativas a otros puentes de estos caminos que iré subiendo al blog, oportunamente iré aumentando o enriqueciendo este apartado de "para saber más".

Cómo llegar: Desde la capital, por la A-6 (Autovía del  Noroeste) hasta llegar al PK 18 donde nos desviaremos por la derecha para coger la M-505 desde su PK 0 (Carretera de Ávila). Transitaremos por ella hasta pasado el PK 7 que aún mantiene un bello mojón de los antiguos, los del Plan Peña, y llegar a una rotonda que informa sobre una área de recreo a la izquierda. En esa zona de recreo y descanso de excursionistas, donde existe un amplio aparcamiento,  está el Puente del Retamar al que se accede por su cabecera izquierda y unos cientos de metros más adelante, encontraremos este otro puente. Si se transita desde Ávila por la propia M-505, al bajar el Puerto de Galapagar, aproximadamente en el PK 8,700 nos desviaremos a la derecha siguiendo la indicación de Zona Recreativa; se trata de un retazo de la vieja carretera C-505 -cuando era comarcal- y que se corresponde con el viejo camino del siglo XVIII donde está nuestro puente. No existe ninguna señalización de información viaria o monumental. Hay un viejo cartel de cuando era carretera comarcal C-505 con la leyenda: Las Rozas, 9 kilómetros. Como digo, hay un abandono absoluto en el monumento y carece de caminos o veredas que nos permitan un acceso seguro a la base del puente. Se necesita un buen machete para romper la fronda de matorrales y zarzas que proliferan en los taludes que bajan al lecho del arroyo (y estábamos en febrero cuando acometí la aventura de bajar al jodido arroyo, momento en el que aún no ha explotado la naturaleza salvaje).


















Tanda de fotos de fecha 20.02.2016

En lo que actualmente queda del Camino del Cerro del Paredón o Camino de Pedro de Ribera no se observan obras de pontonería, salvo las ruinas de esta alcantarilla que se elevaba sobre el Arroyo del Cacho. Parte de un estribo con buena sillería y mampostería, guardarruedas en el acceso a la alcantarilla y algunas dovelas y otras piedras en el lecho del arroyo.





Fotos tomadas el 20.02.2016







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