sábado, 16 de abril de 2016

PUENTE NUEVO DE EL BARCO DE ÁVILA

PUENTE NUEVO DE EL BARCO DE ÁVILA SOBRE EL RÍO TORMES. 

N-110 PK 335,900



La vieja carretera N-110 se configura lentamente a lo largo del siglo XIX uniendo diferentes caminos vecinales que desde Soria confluían en Extremadura. La primera Ley de Carreteras de 1.851 promovida por el ministro del ramo Bravo Murillo en tiempos de Isabel II atiende a la necesidad de potenciar calzadas generales y transversales -como es esta- que sirvieran para mejorar las comunicaciones de la época. En 1.880 se aprueban tramos de la misma, desde San Esteban de Gormaz que atravesarían las provincias de Segovia y Ávila. Desde el SW el tramo comprendido entre Plasencia y El Barco de Ávila se construye entre los años 1.897 y 1.909 con los nuevos sistemas de firme de macadam. Entre varios pontones, tajeas y alcantarillas, destaca el puente nuevo, terminado en 1.903. En conjunto, este viejísimo itinerario no difiere mucho de lo que ha sido el trayecto de la Cañada Real Soriana Occidental que se fusionaba con la Leonesa Occidental para acceder a los pastos extremeños.

Tanto en el sistema constructivo de calzadas así como en el de puentes se aplican directrices estandarizadas por el Ministerio de Fomento de la época. Suelen ser estructuras de hormigón armado o en masa recubiertas en paramentos y bóvedas con piedra, bien en sillería para esquinas y estribos así como amplios mampuestos irregulares en muros. Las calzadas mantenías una anchura entre 5-7 metros que en los puentes se reducía por el grueso de pretiles pero se consideraba suficiente para los tráficos de aquellos tiempos.

Características de la obra: Es un puente largo, con 140 metros de tablero que apoya en extremos sobre bellos estribos de hormigón forrados con grandes mampuestos de granito y esplendidos sillares en esquinas, todo ello reforzado con baluartes o contrafuertes de misma factura. Dispone de 5 pilas, la central de doble volumen, que sobrepasan el ancho de tablero, longitudinales y biseladas en esquinas para oponer menos resistencia a la fuerza de las aguas; estas hacen las veces de tajamares y espolones; coronadas por discretos sombreretes que enlazan con el arranque de arcos; los cantos de las pilas están bien recubiertos de mampostería al uso y los frentes  con excelente trabajo de cantería en sillares a hueso. Entre pilas, 6 vanos de forma escarzana, rebajados a 1/4 como fijaban las normas y con luces semejantes, aproximadamente de 14 metros cada uno. Intradós de hormigón cuya bóveda es forrada con buen sillar de granito, bien apreciado en el dovelaje de boquillas. Sobre arcos un fina arquivolta (doble boquilla) de sillarejo bien dispuesto. En zona de tímpanos hay una mezcla de sillar y mampostería concertada en seco. Sobre impostas una moldura que enrasa con el tablero y que resulta ser el único motivo decorativo. Pretiles corridos a lo largo del tablero de granito con bajorrelieve exterior que provoca el pasamanos y que da juego a la moldura inferior.

Este elegante puente, de factura muy común en todas nuestras carreteras nacionales, quedó obsoleto con el tiempo y se ha procedido a su reforma con gran cuidado y casi diría que embelleciéndolo aún más, si cabe. Se trata de una infraestructura que sobrepasa el siglo de existencia y así, se decidió ponerlo en valor. La DGC (Dirección General de Carreteras) aprueba según BOE 173115 de 04.06..2007 la rehabilitación, ensanche, cubiertas y accesos  de este viejo puente. La orden la firma el ingeniero-jefe de la demarcación de Burgos Francisco Almendres López en julio del mismo años y se encarga la obra a la empresa SEDESA, Obras y Servicios, S.A. con la asistencia técnica de AYESA, Aguas y Estructuras, S.A. (No he conseguido información del proyecto; la primera empresa quebró y la segunda informa en su web sobre la actuación sin aportar ningún dato) La inversión sobrepasó el millón seiscientos mil euros, incluidos los honorarios de AYESA, según recoge la prensa provincial. Las obras duraron 6 meses y el puente se reinauguró el 30.01.2009.

Se actuó sobre el extradós con refuerzos de hormigón y un nuevo tablero de hormigón armado sobre el que se aposentaron vigas transversales a modo de dovelas con cantos de bovedilla en elementos prefabricados que se iban colocando por medio de grúas. Se consigue ampliar el ancho del tablero hasta los 12,90 metros distribuidos entre calzada de doble sentido con 10 metros y viales peatonales de 1,45x2 metros. Antepechos estrechos que soportan las barandillas de rejería sencilla pintadas de azul. Las bovedillas voladas siguen la línea y forma de los arcos rebajados y el contraste entre boquillas y los tímpanos de tono rosa aportan una belleza al conjunto interesante. Se remata la obra con dos rotondas en cabeceras del puente, iluminación y señalización nueva, miradores y hasta zonas de descanso y recreo al fusionarse la obra con el impresionante puente medieval muy cercano. Una de las rotondas se ha decorado con sencillos mojones de granito de la vieja N-110 testigos vivientes de una arqueología carreteril que empieza a cobrar interés al intentar  y mostrar elementos que han estado muchos años al servicio de los viajeros que surcaban nuestras carreteras pero que se olvidaron o quedaron arrumbados en las áreas de los servicios de mantenimiento de calzadas.

Durante el tiempo que se prolongaron estas obras todo el tráfico rodado se dirigió hacia el puente medieval que aunque angosto, con la incorporación de semáforos en ambas cabeceras, permitía la circulación indistintamente en ambas direcciones. Para los vehículos pesados  que no podían cruzar el puente se reforzó el cauce con plataforma de piedra y hormigón para que los camiones pudieran vadearlo sin problemas, a la antigua usanza, como los viejos carromatos.

Recuerdo que transitaba esta carretera nacional en enero de 2.014 con intención de hacer un artículo para la revista Solo Camión y tenía interés en visitar y estudiar el viejo  puente medieval (con algunos vestigios de obra romana) pero al ver la perspectiva desde la vetusta obra, cada vez me fijaba más y más en el puente del fondo que era éste, desde luego y, claro, no tuve más remedio que cazarlo. En una nacional rehabilitada no esperaba encontrarme una reforma con ensanche de tablero tan precioso en el que se ha conjugado perfectamente rehabilitación, eficiencia, modernidad y belleza.

Cómo llegar: Ya he dicho que se encuentra en el PK 336 de la carretera nacional N-110 que une Soria con Plasencia. Si circulamos por la autovía A-66 tomaremos la salida del PK 408 en Vallejera de Riofrío para coger la local SA-100 en dirección E/SE y que se transforma en AV-100 en tierras abulenses para terminar en El Barco de Ávila. Desde la nacional N-502 también se puede coger la bellísima carretera AV-941 que cruza la Sierra de Gredos y discurre muchos kilómetros junto al río Tormes hasta llegar a El Barco. Esta villa tiene el aliciente para los visitantes de admirar un buen catálogo monumental, además del puente románico y nuestro querido y entrañable puente contemporáneo.

Salud y buena ruta.        


Foto del año 1.903 cuando se estaba construyendo. 



Foto de 2.008 del blog de Antonio Gil Gallego previo al iniciado del ensanche.


Foto recogida por la prensa en su reinauguración el 30.01.2009


Foto del 10.11.2009


Foto del 11.07.2012





Tanda de fotos de fecha 09.01.2014



Fotos de fecha 13.10.2014


Comparativa del puentes antes y después de la rehabilitación










                                            
Tanda de fotos de las obras de ensanche y rehabilitación a lo largo del año 2.008 tomadas del blog de Antonio Gíl Gallégo.


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