sábado, 4 de septiembre de 2021

PUENTE DE BUSDONGO SOBRE EL RÍO BERNESGA. ESTACIÓN DE BUSDONGO.

 PUENTE NUEVO SOBRE EL RÍO BERNESGA
BUSDONGO DE ARBÁS. León
N-630 PK 91

A lo largo del recorrido de la N-630 por la localidad de Busdongo lo cierto es que se cruza el río Bernesga varias veces y además existen algunos pontones que salvan pequeños cauces como son el Arroyo Acebrales, el del Valle Vainilla o el de Valdeiglesias. Dada la antigüedad de esta carretera- el viejo camino real- puede que existan obras pontoneras viejunas aunque transformadas pero que no he podido cazarlas principalmente porque en lo referente a dos posibles puentes, se están realizando obras de reparos y consolidación de los muros de contención en la vía por lo que resulta imposible acercarse a estos puntos para comprobar el estado de estas pequeñas obras pontoneras.

He elegido este puente, al norte del pueblo, como representante de todos ellos aunque ciertamente se trate de una obra civil carente de importancia. Se trata de una estructura moderna que no parece asentarse sobre otra de más antigüedad. Dispone de un tablero corto, de 10 metros, dado que por esta zona el cauce del río Bernesga mengua considerablemente. Su ancho es de 6 metros y tiene una gruesa losa de hormigón que apoya en estribos del mismo material. El cauce discurre ligeramente encajonado en la zona madre de calizas y esquistos y la obra da servicio a un camino rural o ganadero que tras cruzar las vías de ferrocarril se adentra en suaves brañas donde pastan los ganados.

Como decía, es una obra cutre sin mayor relevancia pero útil y necesaria para los movimientos ganaderos de la zona. También es verdad que necesitaba una entrada para un puente -es de lo que trata este blog- donde incorporar como anejo la bella e importante estación ferroviaria que posee esta localidad. En la catalogación de obras pontoneras en la provincia de León adscritas a los periplos de la nacional N-630 y de la línea del ferrocarril de León a Gijón he podido incorporar varias decenas de puentes, pontones y hasta alcantarillas de época y ciertamente querría rendir tributo a esta estación ya que durante un tiempo era el final del trayecto donde bajaban los viajeros para seguir en diligencia o a caballo hasta Gijón pues las obras por Pajares y los diversos túneles se demoraron durante muchos años hasta que en 1886 se consideró terminada y en explotación el trayecto completo de León a Gijón. La otra estación intermedia de cierto interés es la de Pajares, también subida a este blog en una de las entradas para un puente ferroviario.

Del proyecto ferroviario así como de su historia y vicisitudes ya he escrito en varias entradas de sus puentes, especialmente en la del Puente de Vega de Gordón. Respecto a esta estación cabe señalar que entró en funcionamiento con el sector proyectado y construido entre La Pola de Gordón y Busdongo de Arbas inaugurándose con fecha 23.05.1872. La explotación de esta línea desde sus comienzos pasó por problemas económicos por lo que cambio de administradores durante varias fases; el proyecto lo inicia la “Compañía de Ferro-carriles del Noroeste de España” pero tras su quiebra es absorbida por la “Compañía de Ferro-carriles de Asturias, Galicia y León” para acabar en 1885 en manos de la poderosa “Compañía de Ferrocarriles del Norte de España”, conocida como “La Norte” hasta que se nacionalizada por RENFE en 1941. Desde el año 2004 es RENFE la que explota la línea mientras que las instalaciones fijas como son las estaciones las administra ADIF. Está previsto que el tráfico ferroviario se derive por la variante de Pajares por lo que pronto, esta estación dejará de estar en servicio, momento en el que se debería de dedicar a museo o centro de interpretación donde se pueda estudiar y difundir el digno e interesante patrimonio vial, pontonero y de instalaciones o estaciones de la mítica línea ferroviaria de León-Gijón incluyendo la visita a algún túnel importante como es el de La Perruca.

Respecto a nuestra estación cabe destacar la bella construcción y multitud de detalles y materiales empleados. La sillería de cuidada talla y colocación con tonos de contraste y la mampostería que aunque irregular y de cara abrupta se aligera en su contorno a base de golpes de uñeta para acentuar la colocación o unión entre piezas con un llagado fino de mortero correspondiente a alguna intervención reciente. También sorprende la calidad de la piedra en la fijación de todo tipo de vanos y ventanas con sillería de varios tonos y perfecta elaboración. Nada de ladrillo, algo raro ya que era un aparejo muy ferroviario. También son interesantes los detalle de refuerzo y accesos donde existen grandes muros de contención de trayectoria curva con grandes sillares en seco de excelente talla, rampas y escaleras hacia la entrada peatonal de la estación, barandillas y rejería de hierro sobre las albardillas para evitar accesos no deseados a la plataforma y una serie de detalles decorativos muy interesantes como son los portones ahora cegados salvo uno, que permitían el acceso a almacenes y centros de utillaje donde todavía -asomándonos por sus ventanucos- podemos contemplar el deterioro actual y mucha mugre, además de otros materiales que imagino tendrán utilidad para Adif.

Quizás, lo más llamativo es el paseo por su andén peatonal de espera de viajeros donde parece que nos adentramos en la vida ferroviaria de hace 50 años, por lo menos. Aunque la pavimentación es nueva y tanto carriles, traviesas, balasto y pasos parecen nuevos, se respira un aire decimonónico bajo la protección de la vetusta marquesina de hierro forjado donde quizás se mezclan actuaciones modernas en el entramado de vigas de acero con reliquias originales propias de la ingeniería del hierro para bóvedas de mercados, templetes y por supuesto, estaciones ferroviarias. Columnatas que sostienen la estructura volada, jabalcones, ménsulas, el sistema de fijación con pernos, tornillería, alguna chapa roblonada y flejes de hierro o acero, nada de soldadura así como la viga central en celosía a base de triangulaciones que además se arriostra a los cantos de la estructura con cerchas o atirantamientos a base de cordones de hierro/acero atornillados al vuelo y al muro de piedra de esta marquesina en un recurso poco común, más propio de bóvedas de mercado como decía antes y que ya descubrió Polanceau al aplicarlo a sus cerchas armadas. Parece que la estructura ha tenido un reciente mantenimiento y reposición como su tejadillo a una vertiente que parece ser en chapas de acero corrugado, repintado, nueva iluminación y otros detalles que se me escapan. No obstante, este ejemplo de visera es propio de la ingeniería metálica de época que quizás por milagro, se ha conseguido conservar. El reloj de impronta finisecular, la placa de altitud -nada menos que 1.236,70 metros sobre el nivel del mar en Alicante, ligeramente inferior a mi estación predilecta sentimentalmente, esto es, la de Navalperal de Pinares en Ávila, con una altitud de 1.278,87 metros y que por cierto, dispone de una marquesina metálica tan vetusta como pudiera ser la de Busdongo. También exhibe una moderna placa celebrando el centenario de la conexión con Pajares acaecido en 1884 y otra con el mismo fin concedida por los montañeros asturianos agradeciendo el paso del Sistema Cantábrico por este punto.

La rotulación de estaciones es muy variada en el mundo ferroviario pero sin duda, la que exhibe orgullosa esta estación es bella y especial. Todavía subsisten carteles de estación en azulejo pero los de Busdongo llevan hasta firma ya que el ceramista que los diseño, que aplicó esmaltes y engobes, que supo elegir la tipografía como elemento distintivo, en fin, que coció la cerámica y hasta firmó la obra fue Juan Ruíz de Luna (1863-1945), excelente artesano de la arcilla y heredero de la genuina cerámica talaverana que supo introducirse hasta en el diseño de cartelería ferroviaria y como en este caso, elaboró unos azules de lapislázuli que aún brillan en el marco y moldes de las letras en conjunción con el oro del interior. Una maravilla. Cabe la posibilidad de que este cartel se creara con posterioridad a la inauguración de la estación, quizás a principios del siglo XX cuando estos azulejos se elaboraban bajo el nombre de la social Ruiz de Luna, Guijo y Compañía. La saga familiar de ceramistas llega hasta la actualidad y conviene recordar los bellos y sugerentes callejeros (rótulos de calle) que elaboró su nieto Alfredo Ruiz de Luna a partir de 1990 para el casco viejo de la ciudad de Madrid. 
























Tanda de fotos de fecha 18.08.2021. La secuencia es la siguiente: Puente desde aguas arriba, aguas abajo y tablero. Vía, cruce ferroviario, muros de contención y túnel en el PK 54,400 de la línea, zona del pueblo y carretera en obras al reforzar la cuneta junto al río con pantallas de hormigón.






Bella mata de Celidonia mayor (Chelidonium majus L. Papaveraceae) que crecía junto a la cabecera derecha del puente. 

ESTACIÓN FERROVIARIA DE BUSDONGO
LÍNEA FFCC DE LEÓN A GIJÓN PK 53,150



















































Tanda de fotos de fecha 25.08.2021

FOTOS VIEJAS DE LA ESTACIÓN


Vieja fotografía tomada hacia el año 1880 cuando la estación era fin de trayecto y se continuaba hacia Pola de Lena en diligencias por el camino real. 





Fotografías tomadas entre los años 1953 y 1965 donde aparecen brigadistas de socorro o la estación con la cantina en primer plano. Exposición en Ujo del FC de Gijón a Busdongo entre los días 24-28 de abril de 2018. 


Fotografía del año 1976. Reportaje gráfico de Eduardo Tijeras titulado "Pajares" para MAN.


Celebración del centenario de la línea en 1984 con parada real en la estación. Fotomontaje del vídeo de Aguaviva Producciónes  (Pedro Aguaviva) rodado en el año 2006.



Dos fotos de la estación probablemente en tomas de los años 2000/2006 que figuran en el vídeo de Aguaviva Producciones rodado en el año 2006.










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