martes, 10 de mayo de 2016

PUENTE DE LOS REMEDIOS EN PONTEAREAS

PUENTE DE LOS REMEDIOS SOBRE EL RÍO TEA EN PONTEAREAS-PO

N-120 PK 645,300


La mítica carretera nacional N-120 cruza más de media península de este a oeste fijando un recorrido más o menos recto entorno al paralelo 43º desde Logroño hasta Vigo cubriendo la nada despreciable cifra de 668 kilómetros. Cabalga por la sub-meseta norte castellana y el sur gallego cruzando innumerables ríos y arroyos que precisan de muchos puentes y pontones. Como en gran parte de su itinerario la traza es prácticamente el Camino de Santiago, sobre el que la actual calzada va montada durante bastantes kilómetros, nos encontramos variadas obras pontoneras antiguas como el tiempo, especialmente medievales, preciosas, dignas de admirar y fotografiar.

Cuando recorría esta vía con intención de preparar unos artículos carreteros me encontré con la villa de Ponteareas, en la provincia de Pontevedra. Es la capital de la Comarca del Condado y por lo tanto, capital del Concello homónimo, con 24 parroquias bajo su administración. En su blasón figura destacado un puente. Es un claro ejemplo de villa, ciudad o pueblo que adquiere su nombre en base a la figura de un puente. Junto al puente, el viajero para, descansa, yanta o pernocta. Los transeúntes se juntan para conseguir la seguridad que da el grupo, se crean refugios donde pasar la noche, se recupera la mansio romana que era un edificio sólido, una especie de venta, donde comer, descansar, dormir, adquirir víveres y repuestos y dar servicio a las caballerías. También se encargaban de cuidar y mantener la puente y si era menester, cobrar el pontazgo. Con el fluir de gentes se crea la ermita y se fija un punto concreto del itinerario que se va consolidando con el tiempo hasta que aparece un núcleo poblacional, una aldea o una villa. En este caso, aparece el puente, muy antiguo, quizás un paso de madera desde tiempos prerromanos, que administraban los autóctonos y que entre los siglos I a.C. y II d. C. se romaniza, se potencia, incluso puede que se construyera una obra de fábrica pues se encontraba muy cerca de la conocida Vía XVIII del Iter Antonino. Los vestigios prerromano y romanos son evidentes en la zona (Castro de Troña, Yacimiento de A Croa) así como los del pueblo suevo que ocupa estos territorios en el siglo VI. Consolidado el puente, se edifica la ermita, en este caso, la de Los Remedios - de la que toma el nombre el puente- y con el devenir del tiempo también surge un pequeño núcleo poblacional, que aquí se llama Áreas, fusionándose ambos en el topónimo actual de Puenteáreas o Ponteareas. Algo parecido ocurre con (Pont)tevedra, (Pon)ferrada, (Pont)edeume, (Pont)ecarreira o (Ponte)albar, por citar unos pocos en el medio gallego o berciano. Si nos referimos al mundo de habla castellana, aparecen Puente Genil, Puente del Arzobispo, (Puente)nansa o Puente Castro, entre varias decenas de núcleos. En áreas de influencia catalana surgen pueblos como Pont de Suert, El Pont de Bar o Pont de Molins, entre otros. Sí, detrás del puente aparecerá frecuentemente un pueblo, una ciudad...

En este caso nuestro puente salva la dificultad que entraña el río Tea, de corto recorrido aunque con mucho caudal en épocas de lluvias; tiene una longitud de 50 kilómetros, aproximadamente, desde su nacimiento en la raya con Ourense, sobre los macizos de la Sierra do Suido y el Faro de Avión por donde se abre camino encajonado hacia el sur para seguir por los llanos arenosos de Ponteareas y acabar desembocando en el río Miño, cerca de Salvatierra do Miño.

Volviendo a esta obra, no parece que queden en el puente restos romanos, si es que los tuvo. La fábrica actual debió construirse hacia el siglo XIII con el asentamiento y dominio de la Orden del Temple. Hacia el siglo XV los Reyes Católicos consideran esta ruta como Camino Real y se dictan normas para su administración y conservación, aunque estas fueran más teóricas que reales. La villa de Ponteareas se consolida desde 1.572 en tiempos de Felipe II y Felipe III. En 1.833 se fija como perteneciente a la provincia de Pontevedra, dejando de depender de Tuy. También se cambia la denominación de Camino Real de Orense a Vigo por el de carretera de primer orden (futura nacional) de Villacastín a Vigo. Las vicisitudes de este puente y sus variadas reformas o rehabilitaciones son las lógicas y comunes en la mayoría de los puentes de nuestro territorio, deteriorados por múltiples avenidas, desprendimiento de paramentos o dovelaje, sabotajes o voladura de algún arco. 

En la localidad también es conocido como Puente Romano, Puente de San Roque o Ponte Vella.

Características de la obra: Es un puente largo cuyo tablero, incluido estribos, llega a los 78 metros. Dispone de ocho vanos, actualmente. Cuatro de ellos tienen arcos de medio punto, más o menos geométricos pues en algún sector del semicírculo han cedido por el propio peso del extradós o por deficiencias en las cerchas de arco; en alguna bóveda hay desplazamiento de hiladas en las dovelas que ocasiona un rebaje en los arcos o encogimiento de flecha. Tres de ellos, semejantes, mantienen luces de 8,70 metros, aunque con alturas desde claves hasta lámina de agua, diferentes ; el último, junto a cabecera izquierda, es sensiblemente menor. Como dato curioso, añadir que en este puente, en orilla derecha, se ha ido ampliando la terraza arenosa como consecuencia del meandro que se va ensanchando a lo largo de los últimos cientos de años y ha requerido una fábrica de largo muro de acompañamiento bajo tablero. Para evitar efectos presa o embalsamiento de aguas, dispone de otros cinco vanos adintelados, construidos al ancestral estilo de las primeras tajeas o alcantarillas, con amplias y pesadas losas que reposan en otras semejantes hincadas en el lecho arenoso o con hiladas sucesivas de sillares que hacen de pilas. El conjunto es una obra magna, firme, con gran fortaleza, sin escatimar la piedra granítica, utilizando sillares de gran volumen, bien escuadrados y de talla fina, colocados generalmente a hueso, muy al estilo de los canteros que trabajaron en Tuy, Mondoñedo o Lugo.

Si bien es verdad que las bóvedas ha sufrido desplazamientos, han soportados bien el peso exterior y se mantienen firmes. Las boquillas destacan porque se han levantado con una piedra de granito de tonos más claros, con más cuarzo, en las que medran mejor las colonias de líquenes de tonos blanquecinos o plateados , que efectivamente, producen  un contraste interesante. El trabajo de estas largas dovelas es inmejorable y el intradós -sin fisuras y a hueso- mantiene la impronta de su lejana construcción, reforzando el trabajo con disposición de piedras a soga y tizón. Los paramentos son obra de muy buena fábrica, con sillares bien dispuestos en hiladas horizontales, bien trabadas.  Curiosamente, los tajamares han sufrido la fuerza de las aguas y apenas quedan los arranques de dos de ellos mientras, aguas abajo, se mantienen cuatro fuertes espolones en cuña con hiladas en disminución de muy buena factura.

Tablero recto y perpendicular a la corriente, estrecho, a dos aguas o de lomo de asno, con potentes pretiles de lajas de granito en toda su longitud a modo de ortostatos. Actualmente la calzada mantiene las losas de granito, un tanto tapadas por un lecho de arena; en la cabecera izquierda es bien visible el enlosado de piedra plana de granito correspondiente al antiguo camino medieval. En extremos, un par de bolardos para impedir el tránsito de vehículos, quedando exclusivamente para uso peatonal o de ciclomotores.

En conjunto, la obra se mantiene en buen estado; quizás, sería deseable que se eliminaran las matas y ramaje que crece entre las juntas de los paramentos y una buena limpieza de líquenes, hongos y eflorescencias que deterioran la piedra. No he conseguido información o documentación fiable de esta obra, salvo lo que escribe al respecto el ingeniero e historiador de puentes Carlos Fernández Casado que lo debió de visitar en los años 70 del siglo XX  y recoge este párrafo en su gran obra titulada "Historia del puente en España. Puentes romanos" Apéndice I Gallaecia, pág. 474. Edición CSIC, Madrid 2.008:  El puente de Los Remedios sobre el río Tea en Puenteáreas tiene 4 arcos en lugar de 3, uno más pequeño que los otros tres. Tienen deformaciones debidas probablemente al asiento de los cimientos, aunque también pueden proceder de deformaciones de las cimbras pues dos de ellos parecen peraltados. Las dovelas son de una piedra más blanca que los sillares del tímpano. Tiene una capilla al fondo.  

NOTA: Se incorporan algunas fotos del Puente Nuevo. Típica obra civil de principios del siglo XX construida según normativa y tipología para puentes de hormigón y arcos rebajados del Ministerio de Fomento. Se observan las diferencias, en el primer caso, con tablero más estrecho y pretiles pesados de hormigón; en los años 60 del siglo XX se ensancha el tablero con voladizos de viguetas de hormigón para dar mayor fluidez al paso y se sustituyen los pretiles por barandillas de hierro, reformas por demás, muy generalizadas en todas nuestras carreteras nacionales.

Las fotografías de Montero, Vidal, Díez y Rodriguez corresponden al PDF titulado "Contribución al patrimonio fotográfico de Ponteareas" coordinado por Rafael Sánchez Bargiela que publicó la Diputación Provincial de Pontevedra, Vigo 2.005.

Cómo llegar: Como ya he dicho, se encuentra en la carretera nacional N-120 en su PK 645,300 dirección W nada más salir de la villa de Ponteareas, cerca de Porriño y a pocos kilómetros de Vigo. Si circulamos por la autovía A-52 tomaremos la salida 294 para seguir por la local PO-403 en dirección N hasta llegar a Ponteareas, a la altura de la rotonda de la N-120 y girando a la izquierda encontraremos este monumento pontonero.



















Tanda de fotos de fecha 06.06.2014



Fotos de fecha 09.07.2015


Foto de principios de los años 70 del siglo XX. Del libro de Carlos Fernández Casado.


Fotografía de A. Montero. Inundaciones de 1.917.



Dos fotografías de S. Vidal de las inundaciones del año 1.917




Cuatro fotografías de los fotógrafos de Redondela Díez y Rodríguez del año 1.905


PUENTE NUEVO


Fotografía de A. Montero de las inundaciones del año 1.917



Fotos del Puente Nuevo del equipo de Díez y Rodríguez. Principios del siglo XX


Foto de fecha 09.07.2015 desde el Puente Viejo.


Instantánea del Camino Real o Carretera de Villacastín-Vigo. Años 20 del siglo XX



Fotografía de principios del siglo XX con el semoviente más habitual que cruzaba puentes y transitaba por nuestras carreteras en el medio rural.



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