sábado, 25 de agosto de 2018

PUENTE DE ABAJO DE CERULLEDA. León

PUENTE BAJERO DE CERULLEDA SOBRE EL RÍO CURUEÑO. León
LE-321 PK 38,200


Siguiendo el camino de la vieja Calzada de Vegarada o la propia carretera provincial hacia el puerto, nos encontraremos este pontón sobre el río Curueño al sur de la localidad de Cerulleda. Curiosamente, carece de apodo o nombre por lo que se le suele denominar Puente de Abajo o Puente Bajero.

Es la obra más pequeñas del periplo pontonero que hemos recorrido junto a este río y se localiza en un entorno urbano, al que daría (y da) servicio, además de que también se ha utilizado para el tránsito ganadero de merinas en trashumancia pues como se observa y pese a su tamaño reducido, tiene amplios abocinamientos en ambas cabeceras para la buena entrada de estos rebaños.

Es una estructura de construcción rural, de difícil tasación porque durante varios siglos desde el incipiente medievo hasta el renacimiento así se levantaba un puente: buscando el mayor encajonamiento del río para ahorrar materiales, asentamiento sobre roca viva, angostura de tablero como cuestión económica y para evitar exceso de peso en los rellenos que solían acabar derribando el aparejo exterior, utilización de la piedra y materiales del lugar y a ser posible muy cercano, prácticamente obtenidos del mismo punto donde se intentaba construir el puente, empedrado de la cubierta, los ensanches en las entradas, su disposición a dos vertientes, la trayectoria de los arcos y especialmente, la fábrica de la obra, muy rústica donde muchas veces, no existía presencia de maestros canteros profesionales o estos, se limitaban a configurar la bóveda y poco más. Durante buena parte de la época altomedieval hasta el siglo XV muchos de los puentecillos de la cornisa cantábrica y de Pirineos se construían siguiendo este modelo de obra civil, semejante al que ahora presentamos. Pero también y dada la tradición en esta zona por hacer estructuras fáciles y económicas a base de tableros de madera que en este punto resultaba muy factible por la estrechez y encajonamiento del propio río, apoyo de estribos en roca y hasta una amplia piedra con superficie plana en el medio del cauce y que podía ser el apoyo central de la cercha, es probable que durante mucho tiempo lo que hubiera en este lugar era un pontón sencillo y barato de ejecutar en maderamen y que pudo ser sustituido por otro de piedra en tiempos más recientes de lo que pensamos.

Características actuales de la obra. Es obra reducida pues dispone de un tablero a dos aguas con una longitud modesta de 15 metros más otros 7 metros de muro oblicuo en cabecera derecha (desde aguas arriba). Muy angosto ya que la anchura libre para el tránsito de carruajes es de 2,10 metros a los que hay que añadir el grueso de pretiles (0,70x2 metros). Tiene un bello arco de medio punto muy logrado con una luz de 7,70 metros y flecha hasta lámina de aguas de 7,20 metros lo que le permite recoger los posibles caudales en momentos de crecidas con bastante holgura.

Los estribos completos y hasta lo poco que tiene de muro de acompañamiento apoya directamente en placas de roca pizarrosa. La bóveda, con una profundidad semejante a la del tablero, se ve firme y bien asentada teniendo en cuenta su longevidad y en todo caso, señalar que pese al nuevo pavimento, se observan filtraciones con humedades recientes. Hay alguna pieza faltante en los arranques de la misma que podrían obedecer a desprendimiento o a que se utilizaron estos huecos o cajeados para el soporte de una cimbra de madera que se pudo utilizar para realizar la bóveda, bien en su construcción original o en los reparos que sufrió la obra en su larga vida. En este caso, el dovelaje que componen las diferentes roscas que forman la bóveda, se conforman a base de piezas de largo tizón, de canto estrecho y caras planas, muy imbricadas entre ellas y consolidadas con fuerte mortero de cal grasa en un trabajo muy propio de la albañilería de época que estaba acostumbrada a trabajar los arcos de los vanos en edificación con fábrica de ladrillo. El mayor lucimiento se consigue en boquillas donde las roscas son visibles y se observa muy buena disposición, aunque en labra tosca, de las dovelas que conforman los arcos exteriores en un contraste de colorido pues las hay de esquisto y otras de pizarra. Quizás, como motivo decorativo y apreciable en parte, aguas arriba, dispuso de una arquivolta en relieve sobre boquilla pues todavía se asientan varias placas en curvatura que así parece indicarlo, en lado izquierdo del arco, pero no deja de ser una suposición.

En cuanto al aparejo cabe decir que va por secciones. En general y en zonas bajas de muros y aletas, predomina la laja de pizarra esquistosa desbastada, canteada y lisa en cara vista, bien aglutinada con su argamasa correspondiente y que pudiera ser la fábrica más antigua. Sobre estos restos, se disponen diferentes paños de mampostería variada -incluso de obra reciente- a base de piezas menudas, otras no tanto, con retoques de cantería para darle forma de paralelepípedo a algunas piezas, otras más toscas e inclusión de canto rodado, poco frecuente en la pontonería que se ve en el río Curueño. En fotos antiguas y pese a los mantos de hierbas y arbustillos que cubren sus muros, se aprecia mayor relieve en la disposición del aparejo, quizás por desgaste de su mortero o bien, porque se construía de tal modo pero en lo que ahora apreciamos, hay un exceso de mortero en todo el conjunto que quita prestancia y antigüedad a la obra. Me da la impresión que estos revoques son intervención de la última restauración, quizás excesiva.

Respecto a cubierta cabe señalar los mismos excesos. Se han mantenido los pretiles que deben ser antiguos, aunque cabe señalar que los puentes angostos y especialmente los de corto recorrido prescindían de petos, pero ahora se muestran también excesivamente firmes por los revoques de mortero y cemento. En este caso, cabe considerar que exteriormente el paramento fusiona tímpanos y pretiles lo que no es habitual pues siempre debe existir una línea de imposta o rasante entre extradós y cubierta, tenga la obra pretiles o no. Aquí se ha producido una modificación importante: para conseguir rebajar los fuertes desniveles en ambas cabeceras pues hay que tener en cuenta que este pontón ha estado en uso hasta no hace muchos años, se debió de rebajar el extradós sacando el relleno de tierras y piedras para suavizar el tablero, con lo que parte de los pretiles actuales se corresponden con los paramentos de obra original y se rematan estos con una protección superior o albardilla a base de lajas en disposición vertical también muy aglutinadas con mortero y que dan a la obra quizás, la impronta más vetusta y medieval. En cabecera izquierda se acondiciona o alarga el pretil con mampostería y una cubrición a base de losas de caliza, bien dispuesto y de factura reciente.

También en la cubierta cabe distinguir los diferentes paños de pavimentación. La más central y aunque lo ignoro, pensaría que es muy antigua, se hace a base de mampuestos que podrían ser de canto rodado muy regulares en volumen y asiento, de largo tizón, variado colorido (en la zona central hasta podrían ser piezas del extradós de la bóveda) y tres nervios centrales longitudinales con piedras de canto estrecho y más menudo que realzan este firme, dejándolo verdaderamente bello. (Nota off the record: En el año 2.017 estando un tiempo en mi cubil leonés conocí y estuve al tanto de la larguísima polémica con la rehabilitación o modificación de la pavimentación que se quería hacer en su famosa y emblemática Plaza del Grano. Ciertamente, los técnicos y artífices que llevaron el proyecto deberían haber visitado este puente y parte de su firme, donde también puede crecer el césped, y sin más disquisiciones, copiar su disposición y técnica para el de su vetusta plaza.)

En la reciente rehabilitación de nuestro puente y quizás, por deterioro del antiguo firme o para sustituir capas de cemento o de hormigón, se ha dispuesto un solado diferente, a base de losas rectangulares de caliza a dos colores, bien tallada y dispuesta, con amplio llagado que se corta con un vierteaguas y continua con empedrado de adoquín de aspecto más rústico. La entrada por cabecera derecha es más homogénea a base de un enlosado uniforme. Las últimas intervenciones efectuadas por canteros de la zona tuvieron lugar en los años 2.002 y 2.009.

Su estado actual es bueno aunque sería deseable que se eliminaran los matojos de hierbas y arbustos que medran en la estructura. También se debería de acotar mejor las cabeceras para evitar que los vehículos aparquen en ellas. Ha sido un puente carretero hasta finales del siglo XX en que se construye en hormigón armado el puentecillo actual. Tampoco estoy seguro de que sea exclusivamente peatonal pues no he visto señales de tráfico que prohíban la circulación de vehículos. Aunque dispone de un estupendo cartel informativo del monumento a pie de obra, no hay señalización en carretera que nos indique que existe una obra histórica cercana que se puede visitar.

Bueno, pues así queda la explicación de esta bella obra pontonera que podemos admirar en el puebluco de Cerulleda.

Para saber más: Me remito por entero a la información facilitada en otros puentes del río Curueño que ya he subido a este blog y especialmente a la del Puente de Lugueros donde también existen enlaces al resto de las obras pontoneras de este itinerario. En todo caso, anotar que en la reseña que hace Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico, voz Cerrulleda (con dos erres) , página 92 del tomo León, se alude al camino de herradura hacia el Puerto de Vegarada pero no cita ni este puente ni el siguiente de este pueblo. Tampoco lo hace en la voz Vecilla , página 298 donde pormenoriza más en caminos e itinerarios desde este partido judicial hacia los diferentes puntos cardinales, incluyendo algún puente, pero no estos del Alto Curueño. También se escribe sobre esta obra en el artículo de Luis Solera Selvi para el periódico La Nueva Crónica de fecha 03.09.2018 bajo el título "Los puentes históricos del Alto Curueño".

Cómo llegar: Nuestro puente se localiza en el PK 38,200  de la carretera provincial LE-321 a la entrada de Cerulleda, aguas abajo del puente contemporáneo y  dentro del término municipal de Valdelugueros. Desde León se sale por la LE-20 buscando la N-621 hasta Ambasaguas de Curueño donde tomaremos la LE-321 desde su PK 0 hasta La Vecilla, lugar de desvío hacia la autonómica CL-626 que seguiremos hasta la estación para, de nuevo, seguir en dirección N por nuestra carretera desde el PK 19 recorriendo el Curueño hasta llegar al PK 38,200 de esta calzada y nuestro puente. No hay autovías cercanas pero otro itinerario lo marca la N-630 (Carretera de La Plata) que tomaremos en dirección N desde León hasta La Robla para seguir por la autonómica CL-626 dirección NE hasta la estación de La Vecilla de Curueño, donde, sin entrar en la localidad, tomaremos a la izquierda la LE-321 hasta destino.








Entrada a Cerulleda. Toma de fecha 19.05.2015


Ruta de los puentes históricos del río Curueño con señalización de nuestro puente.


Imagen antigua, anterior a la restauración, probablemente tomada hacia el año 1.977 que figura en el trabajo de Arenillas et al. titulado "Calzada romana de La Vegarada".




Dibujo del alzado y planta del puente y un par de fotografías de la obra, anterior a su restauración, probablemente tomadas entre los años 1986 y 1987 que figuran en el "Catálogo de puentes de León anteriores a 1.936"





Bonito dibujo del puente y fotografía, ambas figuran en el panel informativo y fueron realizados -según consta ahí- por A. Fierro y M. Martín. 















Tanda de fotos de fecha 01.07.2017


PUENTE NUEVO DE CERULLEDA






Fotografía de fecha 19.05.2015

PUENTE DEL LLANO NEVERO. Río Curueño

PUENTE DEL LLANO NEVERO. RÍO CURUEÑO
TÉRMINO MUNICIPAL DE VALDELUGUEROS. León
LE-321 PK 36



Este precioso puente, en su rara ubicación fuera de cualquier ámbito poblacional, conjuga perfectamente el binomio camino-puente pues se halla encuadrado en la mítica Calzada de La Vegarada, sin interferencias de casas o poblados, como ocurre con algunos otros del cauce del río Curueño. No creo que se construyera en esa punto para dar servicio a las posibles cargas de hielo de algún nevero artificial que pudiera haber existido en la zona. Por el contrario, es bastante común encontrarse obras pontoneras aisladas pues lo que prima es la trayectoria de la vía que se utiliza para el tránsito de personas y mercancías. Dentro del curso del Curueño y en un punto donde existe un vado natural (que es el camino) se procede a construir un puente que pueda salvarlo cuando las aguas del río van crecidas por fuertes lluvias y deshielos, procesos que a veces, duraban semanas, incluso meses. Las largas esperas para poder cruzar el cauce con cierta seguridad por parte de trajinantes, buhoneros o pastores con sus ganados en trashumancia, se convierten en exigencias que deberían cumplir los municipios, aldeas y lugares del entorno y así, en algún momento impreciso se decide construir una obra firme que sustituye, quizás, a otras obras menores a base de maderos apoyados en rocas, que salvan como pueden los cauces bajos o medios de este rio.

Aunque es obra vieja y ha sufrido incontables modificaciones y rehabilitaciones, lo que da a entender la importancia que tenía en las comunicaciones, especialmente hacia la raya asturiana, no se observan restos de fundación romana o tardorromana en sus paramentos o bóvedas. Yo diría que tanto por su impronta como por los materiales empleados se puede catalogar como estructura altomedieval, desde el siglo XIV en adelante y sus actuaciones posteriores -que pueden ser hasta de tiempos barrocos o clasicistas- siguen recomponiendo la obra en su impronta medieval y rústica, muy común en la pontonería peninsular, especialmente la de Asturias y Pirineos.

Cabe señalar que pese a encontrarse aislado, debió de ser un puente muy popular ya que goza de varios nombres y aunque predomina el de Puente del Llano Nevero, parece que también era común llamarle Puente del Llano Lobero y es claro que esa extensa llanura con praderías donde pastaban ungulados, bien acotada por paredes, montañas en pendiente y el propio río cuando llevaba aguas bravas,  era un lugar propicio donde cazarían las manadas de lobos leoneses durante siglos. El epíteto de La Puente Nueva me despista pues suele llamarse así a una puente cuando sustituye o complementa a otra más viejuna y en este caso, los puentes más cercanos son el de Lugueros o el de Cerulleda que tampoco parecen más antiguos que éste.

Características actuales de la obra. Aunque sigue manteniendo 3 vanos, probablemente y en origen, estos guardaban mayor armonía de la que presenta la obra actual. Tendría un arco mayor central y se escoltaría por otros dos menores bajo tablero a dos aguas cuyo vértice se centraría en la clave del arco central, una impronta de lo más habitual en la pontonería protorromana o medieval.

Tiene una longitud aproximada de 39 metros y una profundidad en bóvedas de 3,60 metros. Dispone, como decía, de tres vanos con luces de 1+12,10+6,80 metros y de geometría en medio círculo. Ciertamente, en el muro de acompañamiento izquierdo (desde aguas arriba), pudo existir un arco mayor que condicionaba el paso de carruajes por su excesiva rampa y en alguna rehabilitación donde se dañó esta bóveda, se modificó la traza, suavizando la pendiente de ese lado y creando un aliviadero que desalojara cauces en periodos de crecidas, si ello era necesario. Hay que considerar que la luz del arco central ya es importante para la época y parece que se estudiaron con precisión los altos cauces que podía llevar en este punto el Curueño para que la obra desalojara estos, sin dañar la estructura o evitando el efecto presa que también podía dañar o derribar muros y pretiles. La altura desde canto superior de pretiles en su punto central hasta lámina de aguas de estiaje es de 7,10 metros, una altura considerable hasta para las mayores crecidas que puede tener el río en este punto, donde lo más habitual y debido a la terraza que conforma, es que se extienda horizontalmente inundando los márgenes pero evitando la presión sobre la estructura.

Dispone de dos gruesas pilas, la izquierda de aproximadamente 1,80 metros de ancho y la de la derecha (siempre desde aguas arriba) tiene un ancho aproximado de 2,60 metros. Estas se refuerzan con dos tajamares bajos, que no sobrepasan la altura de riñones de arcos y tienen una sección triangular, en cuña; puede que dispusieran de sombreretes piramidales para proteger el relleno pero en algunas actuación de mediados del siglo XX, se procedió a taparlos con revoques de cemento. Aguas abajo cabe pensar en que también tenía espolones, más evidente en la cabecera derecha, donde en la intervención reciente se ha reconstruido totalmente.

Respecto a su fábrica más antigua, hay disparidad de aparejo y las fotos más viejas de la obra no tienen suficiente resolución para adivinar sus componentes. Predominaban los lienzos de mampostería de caliza y esquisto de volumen regular y muy aglutinada con mortero de cal y ya existían paños en los que se había desprendido el chapado de piedra y aparecía el relleno de tierra, piedra y canto, ya en estribos como en tímpanos. En alguna bóveda y por pérdida de roscas exteriores en aguas arriba que afectarían al extradós se consolida la obra a base de revoques de cemento donde se debió de utilizar cimbra ya que se observan las marcas del encofrado, todo ello en la actuación grosera mencionada anteriormente. Al margen de este apaño, es en estas bóvedas donde hay más huellas de diferentes actuaciones. Los arranques de estas, que parecen más antiguos, se forman con sillería de larga soga pero sin atizonan y con talla no excesivamente cuidada aunque dispuesta a hueso con algo de ripio. A medida que se elevan las bóvedas, predominan las piezas irregulares, mezcla de sillares toscos, sillarejo y mampuestos de variado tamaño. En las zonas altas de las arcadas y hasta su cierre, el dovelaje es a base de piezas desbastadas toscas a modo de lajas, en disposición vertical que se van uniendo con grandes dosis de mortero de cal, muy al estilo romano rural de "opus incertum" que era una especie de mampostería hidráulica utilizada en paños que registraban mucha humedad. Este opus incertum también es muy frecuente en la pontonería del pirineo aragonés y lo que nos indica es que, ante la carencia de canteros profesionales en el mundo rural de la Edad Media o en el Renacimiento así como el encarecimiento de su posible contrata, eran los albañiles locales los que reparaban o reacondicionaban las obras civiles de su entorno, con la piedra del lugar, pocos medios, escasa o nula herramienta de cantería y en procesos muy económicos pero útiles y resolutivos. Esta disposición de las sucesivas roscas a base de lajas o rajuelas, era semejante a la que estos albañiles estaban acostumbrados a construir en las bóvedas de ladrillo para casas y otras edificaciones en las que eran profesionales expertos. En boquillas mejora el tratamiento del dovelaje, con piezas altas que llegan algunas hasta 1 metro, alternando soja y tizón para que imbriquen bien y con cara vista picada que le da un aspecto más pulcro a la obra.

En cubierta y hasta su última restauración cabe decir que el tablero a dos aguas todavía mantenía parte de los pretiles también ejecutados a base de lajas hincadas en una lechada de mortero para su mejor fijación. El firme era de tierra y parcialmente pavimentado con cemento, producto de la restauración ya mencionada. En cabecera izquierda la entrada se abocina para la mejor entrada de rebaños en tránsito y en cabecera derecha el estribo se larga y acoda en un longitud de 4+8 metros para embocar con la calzada antigua y donde su anchura llega hasta 4,70 metros.

Este puente ha sufrido una drástica rehabilitación -al igual que otros del trayecto de la calzada de Vegarada- entre los años 2.003 y 2.007 y que distorsiona la obra original que ha llegado hasta nuestros días. Como ya he comentado en otras entradas, si bien el experto que lo visitó hace casi 40 años para el catálogo de puentes leoneses ya advertía de que era necesaria una restauración, se hubiera llevado una gran sorpresa al contemplar su impronta actual pues dudo que estuviera pensando en una actuación tan impactante. En el ámbito del tratamiento de obras civiles antiguas, especialmente las históricas, debe predominar la consolidación no la rehabilitación, reconstrucción y modificación del testigo milenario, salvo en pequeños detalle. En este caso, si existían desprendimientos de paramentos y quedaba a la vista el relleno de hormigón y tierras, se procede a la consolidación de esas zonas con revoques de mortero encolados o resinas donde se pueda distinguir lo antiguo de lo contemporáneo. En cubierta y tras consolidad el extradós para evitar filtraciones, se vuelve a echar tierra o recebados de piedra menuda y se intentan recuperar los pretiles de lajas de esquisto, como parece que tenía la obra antigua, muy semejante a la de los pretiles de puentes cercanos a éste. Donde no hay petos, se deja como marca el testigo antiguo, sin otras modificaciones, muy habituales y reiterativas en la actualidad como son el hincado de barandillas de madera o metálicas. En este caso, ni siquiera fue así, sino que se procedió a una renovación total de la cubierta, ya en pretiles (perfectos y de bella factura) así como en el firme, con un trabajo meticuloso de empedrado a base de adoquinado largo y superficie rugosa o picada para evitar resbalamientos en tiempos de heladas. Hasta la albardilla es de calidad superior, no superada por los alarifes de época barroca. A todo ello, hay que añadir la reposición de mampostería en ambas caras del puente, prácticamente desde zona de claves del arco derecho hasta la rasante, también en una actuación cuidada y decorosa pero innecesaria en una obra civil histórica con muchos siglos de antigüedad.

Evidentemente la impronta actual de la estructura, aunque ecléctica, sigue resultando bella y puede que con los años cobre una mayor pátina de obra antigua, pero debemos evitar estas mutaciones arquitectónicas en la obra pública de carácter histórico pues además de ser económicamente gravosas, no son necesarias y vuelvo a recordar los ejemplos que ya puse de restos de pontonería milenaria, incluso romana, con actuaciones discretísimas de consolidación y que cito en la entrada para el Pontón de Villarias o el del Puente del Ahorcado.

Su estado de mantenimiento actual es bueno aunque ya empiezan a medrar matillas y arbustos en los paramentos del puente. También sería deseable que se eliminara la vegetación de la cabecera izquierda para poder observar el arquillo que prácticamente está oculto. En las bóvedas ya hay exceso de eflorescencias y costras por reacciones químicas que deberían limpiarse pues dañan el dovelaje. Aunque dispone de un excelente panel informativo en cabecera derecha, se echa en falta una señal de tráfico en la calzada convencional de las que anuncian monumentos (suelen tener fondo rosa) antes de llegar a la desviación pues al tiempo que se advierte al conductor que sí busca el puente, también informa al que lo ignora de que allí existe un monumento de interés que puede visitar, admirar y fotografiar.

Para saber más: Me remito a lo que se señala en este apartado para otros puentes del río Curueño o la Calzada de Vegarada y que por proximidad, podemos consultar en el Puente de Lugueros. Recientemente, se trata esta obra civil en un artículo de Luis Solera Selvi para el periódico La Nueva Crónica de fecha 03.09.2018 titulado "Los puentes históricos del Alto Curueño".

Cómo llegar: Nuestro puente se localiza en el PK 36 de la carretera provincial LE-321 tras dejar al sur el pueblo de Lugueros, dentro del término municipal de Valdelugueros y donde a la derecha del poste kilométrico (en sentido creciente de la ruta) nace una vía de grava y tierra en la que hay un cartel de madera que señaliza el puente; tomando este camino y a la distancia de 230 metros, llegaremos a la obra y al río. Desde León se sale por la LE-20 buscando la N-621 hasta Ambasaguas de Curueño donde tomaremos la LE-321 desde su PK 0 hasta La Vecilla, lugar de desvío hacia la autonómica CL-626 que seguiremos hasta la estación para, de nuevo, seguir en dirección N por nuestra carretera desde el PK 19 recorriendo el Curueño hasta llegar al PK 27 de esta calzada y nuestro puente. No hay autovías cercanas pero otro itinerario lo marca la N-630 (Carretera de La Plata) que tomaremos en dirección N desde León hasta La Robla para seguir por la autonómica CL-626 dirección NE hasta la estación de La Vecilla de Curueño, donde, sin entrar en la localidad, tomaremos a la izquierda la LE-321 hasta destino.



Ruta de los puentes históricos del río Curueño con la señalización de nuestro puente.



Cartel de dirección al puente en la propia calzada de tierra.



Vieja imagen del puente antes de su restauración, tomada probablemente en 1.978 y que figura en el trabajo de Arenillas et al. "La calzada romana de La Vegarada"




Fotografías del puente antes de su restauración efectuadas en 1987 y dibujos de alzado y planta, tomados del libro "Catálogo de puentes de León anteriores a 1.936".




Fotografía tomada después de su restauración y que figura en el panel informativo de esta obra histórica.



Bonito dibujo del puente que se encuentra en el panel informativo de la obra.





















Tanda de fotos de fecha 01.07.2017