PUENTE DE VILLAELES DE VALDAVIA-P SOBRE EL RÍO HOMÓNIMO.
CARRETERA P-230 PK 22
Este bello y elegante puente se eleva sobre el cauce del río Valdavia y
cubre la amplia terraza que ha formado el propio río en la paramera de la
comarca palentina denominada Vega-Valdavia.
Es una construcción típica propia de los puentes de principios del
siglo XX que tenía normalizados el Ministerio de Fomento por aquellos años para
estructuras de hormigón y chapados en piedra de la zona. Quizás, esta tipología
sea la más frecuente en nuestras carreteras de primer y segundo orden para obra
civil de la primera década del siglo XX. Me ha llamado la atención su calidad y
buena factura para un puente situado en una calzada que debemos considerar de
tercer orden. Lo cierto es que el río Valdavia, nada regulado por presas, en
momentos de grandes lluvias y deshielos rápidos en montaña (Sierra del Brezo, en la Montaña Palentina) puede
llevar grandes caudales que producen riadas devastadoras. El viejo puente de
madera -se supone que lo tendría- sufriría continuas ruinas y se decidió hacer una obra más permanente.
Son los momentos propicios, con la llegada de Alfonso XIII (1886/1941 reinó entre los años 1902 y 1931) y los famosos
directorios de los generales Primo de Rivera y Berenguer, fechas en la que se construyen o
renuevan miles de kilómetros de nuestras abandonadas carreteras. Un puente de características semejantes en su sector nuevo y cercano al de Villaeles es el de Osorno sobre el río Valdavia y que da servicio a la carretera nacional N-611
Características de la obra actual: Se trata de una estructura perpendicular
al cauce con una longitud de 135 metros incluidos estribos y una anchura
aproximada de 5 metros. Dispone de 5 vanos con arcos rebajados y luces variadas
desde 11 a 9 metros. Basas gruesas de hormigón hidráulico reforzadas con piedra
caliza de sillería regular y gastada sobre las que apoyan cuatro pilas de 1,30
metros de canto que cubren toda la bóveda y llegan hasta los arranques de arcos;
en extremos se redondean ya sea en lado tajamar así como en el contrario y se
adornan en cénit con un airoso sombrerete semi-cónico se una sola pieza. Intradós excelentemente conservado en todas
las bóvedas, con pocas manchas de calcificaciones o humedades, en un buen
trabajo de cantería de piedra arenisca con dovelas regulares y perfectamente
ensambladas. Las boquillas muy bien trabajadas y regulares marcan la curvatura
de los arcos hasta su apoyo en salmeres trapezoidales de excelente traza. La
parte de paramentos es muy reducida pero la fábrica es perfecta con hiladas
horizontales, de cubicaje regular y cuidado y esmerado trabajo en rejuntes o
remates. El llagado de mortero parece actual pero no excesivo. Dispone de una
moldura longitudinal (línea de impostas) en ambos cantos que amplía su geometría
y da relieve y belleza a la obra. Estribos largos de hormigón en masa muy bien forrados de
sillar de piedra arenisca. En tablero todavía mantiene los viejos pretiles, muy
anchos, en buen estado pero que dan cierta angostura a la obra civil. En
cabeceras hay mayor holgura y permite la espera de los vehículos para ceder el
paso a los de dirección contraria. Junto a pretiles todavía se conservan
algunos guardarruedas cónicos. Firme con varios recrecidos de hormigón
asfáltico en aceptable estado para los escasos aforos que soporta la vía.
Aunque la obra civil se encuentra en buen estado se observan fisuras
entre sillares, algunos quebrados y otros demasiado sueltos, incluido un
sombrerete de tajamar. Dado que es una estructura centenaria debería
significarse con algún cartel informativo sobre el proyecto e historia. No tiene limitaciones de circulación por masa o anchura, salvo la citada por preferencia de paso.
Lo más significativo -desde mi punto de vista- es su amplia panorámica.
Prácticamente exenta de los típicos bosquetes de chopos que impiden la
contemplación y fotografía de la obra civil. El arbolado, generalmente pegado
al puente, es una pesadilla constante para el cazador de puentes y de ello no
se libran ni las obras más históricas y famosas de nuestro país pero,
curiosamente, la miopía, desidia o falta de conocimiento e interés de los
responsables de su mantenimiento , siguen insistiendo en el pertinaz error de
mantener bosquetes y matorral denso junto al puente, cuanto más alto e
intrincado, mejor.
Atendiendo a las precisiones que me hace Pisoraca en sus comentarios rectifico la errata en cuanto al río y añado parte de su texto: [...] Don Francisco Herrero, centenario vecino de Villaeles y excelente ser humano, contaba que él llegó a ver cómo construían el puente y que al parecer las piedras las traían desde la zona de Aguilar de Campoo en carros con bueyes a los que dejaban andando solos por las noche y llegaban a la mañana a Villaeles, porque ya se sabían el camino sin necesidad de arriero. También decir que justo en los sillares de la barandilla central hay marcas de desgaste debidas a que en esa zona afilaban los cuchillos, hoces, tijeras y demás utensilios los vecinos de la zona [...]. Bueno,pues hasta observo que al Señor Herrero se le dedicó una calle del pueblo poco antes de su fallecimiento a la edad de 104 años como cuenta El Norte de Castilla en una crónica de Inés Quijano publicada con fecha 01.05.2008. También incorporo una foto de detalle con el ortostato de caliza que hace de pretil donde cuenta que se afilaban cuchillos y herramientas.
Atendiendo a las precisiones que me hace Pisoraca en sus comentarios rectifico la errata en cuanto al río y añado parte de su texto: [...] Don Francisco Herrero, centenario vecino de Villaeles y excelente ser humano, contaba que él llegó a ver cómo construían el puente y que al parecer las piedras las traían desde la zona de Aguilar de Campoo en carros con bueyes a los que dejaban andando solos por las noche y llegaban a la mañana a Villaeles, porque ya se sabían el camino sin necesidad de arriero. También decir que justo en los sillares de la barandilla central hay marcas de desgaste debidas a que en esa zona afilaban los cuchillos, hoces, tijeras y demás utensilios los vecinos de la zona [...]. Bueno,pues hasta observo que al Señor Herrero se le dedicó una calle del pueblo poco antes de su fallecimiento a la edad de 104 años como cuenta El Norte de Castilla en una crónica de Inés Quijano publicada con fecha 01.05.2008. También incorporo una foto de detalle con el ortostato de caliza que hace de pretil donde cuenta que se afilaban cuchillos y herramientas.
Cómo llegar: Se encuentra en la influencia de la autovía A-67 (Palencia-Santander)
y deberemos tomar la salida 71 para seguir por la carretera provincial P-232 dirección
N/NW hasta Sotobañado y Priorato donde podremos coger nuestra carretera P-230 y
al llegar a su PK 22, después de cruzar el pueblo de Villaeles, encontraremos
el puente. Núcleos cercanos por los que se accede a la P-230 son Herrera de
Pisuerga y Saldaña.
Tanda de fotos de fecha 30.03.2013
Tanda de fotos de fecha 26.12.2016
Imagino que Pisoraca se refiere a este pretil como piedra de afilar todo tipo de utensilios de hierro por parte de los lugareños. Y puede que tenga razón, pese a encontrarse a cierta distancia del pueblo. Lo normal y muy frecuente en los pretiles de los puentes es encontrar algún punto con cierto desgaste debido al rozamiento de sogas o cadenas por medio de las cuales se tiraban cubos al cauce para llenarlos de agua y servir como abrevadero funcional a caballerías o animales de tiro de los carros y carretas que cruzaban el puente pero, ciertamente, ese desgaste en el pretil se produciría en el borde externo no en el del interior del pretil. En fin, un caso curioso.



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