miércoles, 23 de agosto de 2017

PUENTE DE VILLANUEVA DEL RÍO. Palencia

NOTICIAS PONTONERAS.



PUENTE DE ORIGEN MEDIEVAL EN VILLANUEVA DEL RÍO (PISUERGA) BAJO LAS AGUAS DEL PANTANO DE AGUILAR DE CAMPOO, AHORA VISIBLE CON LA SEQUIA.

Recoge El Norte de Castilla esta información:
RECHAZADA LA MOCIÓN DE CENSURA PARA EL ARREGLO DEL PUENTE DE VILLANUEVA.
El Norte de Castilla. N.E. 23.08.2017

Se debatió en el pleno municipal la propuesta de IU-Equo sobre la posibilidad de trasladar el puente sumergido en el Pantano de Aguilar. Votaron a favor todos los grupos salvo el PP que con su mayoría, evitó cualquier discusión al respecto. Estos consideran que el coste de su traslado es inasumible por la Corporación. Ver facebook de la agrupación de IU-EQUO

El propio Norte ya le dedicó información cuando todavía se encontraba semi-cubierto por las aguas en su edición de fecha 16.07.2017. Ver aquí.

MI REFLEXIÓN ES LA SIGUIENTE:

Quizás, lo que podrían hacer en el Ayuntamiento es conseguir la ayuda y apoyo económico de la propia Junta de Castilla y León, participar en los fondos del 1% cultural que otorga el Ministerio de Fomento todos los años, interesar en el asunto a la CHD (Confederación Hidrográfica del Duero) y a los propios regantes, que son los que sacan más provecho de las aguas del pantano. Advertir y denunciar este abandono patrimonial a nuestra CEHOPU, a la UNESCO, o a Europa Nostra, organismo internacional que también facilita fondos y ayudas para el rescate de bienes monumentales. Contactar con el CICCP y otras fundaciones relacionadas con ellos para conseguir asesoramiento técnico, financiero y hasta posibles ayudas económicas. También debo confesar que, tras el ajuste de fondos del Ministerio de Hacienda con las Comunidades Autónomas, muy especialmente con la nuestra, sinceramente creo que hay presupuesto para afrontar un reto cultural y social como es el de su traslado y reconstrucción en otro punto.

En un primer momento, lo que es vital es el desmontaje de la obra, bien es cierto que con las dificultades que conlleva, pero ese es el objetivo principal que, evidentemente, tendrá un coste menor que su reconstrucción en el lugar donde convenga. Por cierto, la preciosa tajea que se encuentra en la carretera de Renedo de Zalima hacia Villanueva, también la trasladaba antes de que el pillaje actual, acabe con el dovelaje de boquillas y los perfectos sillares del muro que conforma el aterramiento de esa vaguada.

Quizás, con estos estímulos económicos y oficiales, puedan sacar a delante un proyecto tan interesante como el del puente de Villanueva del Río. He tenido ocasión de visitarlos en estos días pues debido al poco caudal que presenta el pantano es visible plenamente y observo que se trata de una estructura bella e interesante, no muy común en el catálogo de obras pontoneras del  territorio castellano-leonés. También he podido constatar la gran afluencia de personas que se han desplazado hasta allí, con el ánimo de contemplar una obra civil casi mítica, hacer fotos y quedarse sorprendidos por la inacción o desidia de las administraciones que deberían decidir un futuro mejor para este monumento.

Bueno, lo tengo fotografiado, medido y pronto, lo subiré al blog. He sido muy rápido, pues ya está subido aquí con la información que se conoce de él.







Cuatro fotos del puente con fecha 18.08.2017

TAJEA ABANDONADA Y EN RUINA QUE DEBERÍA RECUPERAR ANTES DE QUE DESAPAREZCAN DOVELAS Y SILLARES. (Suele estar bajo las aguas)




Dos fotos de fecha 18.07.2017










PUENTE DE SANTA CRUZ EN REQUENA

PUENTE DE SANTA CRUZ SOBRE EL ARROYO DE FUENTE REINAS. 
REQUENA. Valencia
N-330 PK 174  N-322 PK 456  N-III PK 267-277 y 
A-3 SALIDAS 289 Y 291


Hace unos años, quizás aburrido de un clima más bien monótono y brumas tempranas de acento mediterráneo, opté por montar un viaje largo con la furgoneta. Decidí correr la carretera nacional N-330 conocida como de Alicante a Francia por Aragón. Bellísima ruta que cruza el NE peninsular con paisajes y pueblos muy diferentes, según avanzas hacia Pirineos. Es un periplo largo, de 675 kilómetros, que se inicia en el puerto marítimo de Alicante y termina en la raya de Francia, junto al puerto de montaña de Somport.

La N-330, en las inmediaciones de Requena desaparece o se fusiona con la vieja radial N-III por lo que -en el camino- me adentré un poco en la villa con la suerte de encontrarme con esta joya pontonera. No vi ningún cartel que lo anunciara, tampoco hay información relevante sobre él en las redes y -muy sorprendido- tampoco doy con el nombre fiel que tiene este jodido arroyo, rambla o, como dicen por aquí, regajo, pues no figura ni junto al pontón, ni en ningún plano de Requena que he podido consultar, algunos muy antiguos. Por su trayecto aguas arriba, entiendo que debe nacer en la Sierra de Utiel al igual que otras muchas fuentes que se deslizan hacia Requena, apareciendo y desapareciendo en las cárcavas aledañas. Una de esta fuentes, parece ser la que deriva en el Arroyo de Fuente Reinas y ahí me quedo, pues siempre un puente debe elevarse o salvar un cauce conocido, con filiación. Además, me causa sorpresa que una arroyada que suele llevar agua -así lo he visto yo- no tenga nombre cuando también puedo decir que he visto decenas de puentes sobre cauces secos o desaparecidos pero que mantienen la memoria del caudal que por allí pasaba.

Entiendo que, como en la mayoría de las ocasiones y lugares, Requena tendría algunos puentecillos y pontones que salvarían pequeñas corrientes y estos serían mayormente de maderamen, pequeñas vigas apoyadas en los taludes extremos o con pies derechos ceñidos al lecho. Así lo dice una vieja crónica sobre las devastadoras avenidas del año 1540 en la villa, que arruinaron todos los puentes de madera. También hay noticias sobre proyectos pontoneros de rehabilitación, en la segunda mitad del siglo XVI y que afectarían al puente de Santa Cruz, ubicado cerca de la Casa de Aduanas, así como los puentes de Jalance, Regojo de Rozaleme en la carretera de Madrid y el puente conocido como Del Pontón, en dirección hacia Albacete. Dado que nuevas riadas destructoras dañaron estos puentes en 1590 es muy probable que el proyecto citado no se llevara aún a efecto hasta 1598 cuando también se repara el de Jalance.

Por las características del puente de Jalance, del que existe un plano del proyecto, datado precisamente en 1598 y que firma Rodrigo de Vierna, es plausible que nuestra obra lleve la misma firma, aunque en este caso, se trate de un pequeño pontón.

Muy documentada está la terrible avenida que se produjo al anochecer del día 27 y la madrugada del 28 de octubre de 1728 que se llevó por delante todos los puentes de la zona. Fue enviado como veedor el corregidor de San Clemente, Rodrigo de Biedma Medinilla y sus informes serían favorables pues en poco tiempo se iniciaron las obras de reconstrucción. El de Santa Cruz parece que se reparó en 1733 con un costo de aproximadamente 20.000.- reales de vellón según planos y proyecto de Agustín de Septiem y la construcción a cargo de los maestros de obras Antonio García Vilarroyo y Mauro Minguet. Otras referencias citan el costo total en 63.160.- reales aunque puede ser añadiendo las obras del puente de Jalance. Obviamente y pese a que pudiera estar exenta la población del pago de impuestos y diezmos durante algunos años, el monto total de estas obras se financió en parte con el cobro de ciertos arbitrios sobre la carne, el vino, el aceite o el jabón, que de alguna manera también pechaban los lugareños o consumidores.

Características actuales de la obra: Se trata de un viejo pontón con tablero original a dos aguas aunque rectificada la rasante probablemente en el siglo XIX; tiene una longitud de 16 metros, incluyendo cabeceras abocinas, ahora disminuidas. Dispone de un solo arco de muy buena factura con luz aproximada a los 8 metros. La disposición del arco parece rebajada aunque la colmatación del lecho es tan alta que impide ver la curvatura desde sus arranques así como las basas de apoyo. No obstante, existe una línea de sillares que conforman la zona de salmeres de excelente talla, con escotadura inferior y que mantienen los orificios donde apoyaba la cimbra, seguramente la de su primera construcción barroca. Prácticamente, con 6-7 roscas se cubre toda la bóveda, también de buena factura, regularidad en la volumetría, talla cuidada y disposición alternando sogas y tizones para dar mayor trabazón a las dovelas que lo componen; hay alguna pieza algo suelta aunque, en general, el rejuntado con mortero de cal grasa es excelente. Se observan manchas en toda la bóveda producto de humedades y reacciones químicas -eflorescencias- aunque no parece que dañen la piedra en exceso, probablemente por el tipo de roca, una mezcla de caliza, arenisca y toba que es bastante común en esta zona.

Exteriormente y al ser obra pequeña, no tiene lienzos extensos de sillería. Dispone de unos pocos sillares que forman los tímpanos con piezas grandes y algunas trapezoidales para la unión con la rosca del arco. Me llama la atención que en boquillas se hayan utilizado dovelas a dos alturas alternas, dando la sensación de una doble boquilla; no obstante, el llagado, aunque algo imperceptible por el tono del mortero -muy antiguo- nos muestra los pares de dovelas en altura.

La obra se remata en tablero con un elegante pretil a dos aguas a base de ortostatos de piedra caliza coronados por una albardilla del mismo material de buena construcción. Aunque austero, guarda una impronta bella, bien por su propio recogimiento y buena piedra así como por los mínimos detalles decorativos que, en este caso, se refieren a unos pináculos en la zona central o claves y en los extremos coronados con bolas de piedra muy herrerianas. Parece que los del centro tenían alguna cruz tallada.

Dispuso de dos fuertes aletas en ambas cabeceras aunque actualmente se mantiene una completa aguas abajo, con buen sillar y labra. En cabecera contraria queda disminuida, incluso se ha completa parte de muro y pretil con un recurso grosero a base de cemento, impropio de una obra civil que tiene varios siglos. Esta solución de aletas o manguardias era habitual en las intervenciones de los primeros ingenieros militares que llegaron a España con el primer rey borbón, Felipe V y que eran muy proclives a  construir baluartes y refuerzos en la obra pontonera.

Tablero abocinado en ambas cabeceras y un firme horizontal con capa asfáltica muy deteriorada que permite ver en algún punto un antiguo adoquinado de esquisto que se debería recuperar. A juzgar por la altura de algunas guardarruedas que aún subsisten, prácticamente hundidos en el asfalto y hormigón, considero que el actual peso del tablero sobre bóveda es muy elevado con respecto a la resistencia que debió de contemplar su proyectista. Sigue siendo un puente con vida propia ya que está en uso aunque por su angostura el tráfico es alterno. No tiene limitaciones en cuanto a paso de vehículos por MMA y quizás, es un tema que habría que estudiar. El cauce, aguas arriba mantiene un largo muro de contención que es obra moderna de hormigón y unas escaleras para bajar a la plataforma fluvial aunque sin interés alguno pues está sin mantenimiento. Curiosamente y dada su extensión y la existencia de la escalinata, se podría urbanizar un poco esta terraza, con paseos y zonas de descanso para el esparcimiento de la población en conjunción con una obra civil que ya de por sí, es un monumento.

Su aspecto general es aceptable aunque le vendría bien un repaso a la piedra, limpiándola, especialmente en la bóveda, reparando grietas y faltas, saneamiento del cauce y reparos en aletas. Desbroce y limpieza de ramajes y arbustos que medran en las juntas de sillares y los arranques de la fábrica. Quitar de allí los contenedores de basura y las barreras de obras, previo arreglo del murete derrumbado. Por último, falta señalización viaria hacia la obra civil y un cartel informativo para el visitante que se detenga a contemplar este monumento.

Se le conoce como puente de Santa Cruz cuyo nombre coincide con el de la calle paralela al cauce de este arroyo. También es popular la denominación de Puente de Ollerías cuyo nombre coincide con la calle a la que da servicio, como continuación de la calle de los Desamparados.

Pasa saber más: La información y documentación fiable sobre esta obra civil es escasa, casi nula, al menos en internet. Me he apoyado especialmente en el trabajo de Juan Piqueras Haba titulado "Desarrollo urbano de Requena", editado en Valencia en 1978. También ha sido de ayuda la información que facilita el propio Ayuntamiento a través de ciertas circulares históricas de la villa que sube a su muro de facebook. El blog de Crónicas históricas de Requena es muy interesante. También hay información en la web de Requena TV que en un artículo fechado en el 2008 ya llama la atención sobre el estado del pontón, además de exhibir unas fotos muy interesantes de cierta crecida acaecida en octubre de aquel año. Se puede consultar el libro-guía de Puentes de la provincia de Valencia", editado por la propia Generalitat, actualizado en 2016. Como decía, hice un largo y atento viaje por la nacional N-330 y plasmé en un par de artículos las características de la ruta, los puentes que pude cazar y el interesante patrimonio lineal de esta vieja calzada que se publicaron en la revista Solo Camión, en los números 301 y 302 de marzo y abril de 2015.

Cómo llegar: Evidentemente, la vía más rápida es la autovía A-3 con salidas a Requena en los PK 289 y 291. Mucho más interesantes, para ver y conocer, son las carreteras convencionales y que en este caso, la villa de Requena tiene varias. Como yo venía de Alicante por la N-330 pues tengo que decir que -pese a carecer de punto kilométrico en este punto- se encuentra en el PK 174. Lo que ocurre es que, nuestra carretera nacional se fusiona con la N-322 y con la mítica radial N-III más o menos a la altura del puebluco de El Pontón y el cruce del río Magro pero cada una de ellas, mantiene su longitud y por tanto, su punto kilométrico propio, que son los que figuran en la cabecera de este artículo. La citada N-III, por ejemplo, permite varias entradas a la población entre los PK 267 y 277. Bueno, una preciosa entrada a Requena, si se circula por la citada nacional N-330 es desviarnos por la provincial CV-431 pasa ascender por el collado La Calera y seguir contemplando buenos paisajes, montes y amplios pinares hasta llegar a destino.


Entrada a Requena. Foto de fecha 29.10.2014


Foto de la subida de caudal que recogía el informativo de Requena TV  el 24.10.2008.



Postal de puente probablemente de los años 50 del siglo XX. Web todocoleccion.net











Tanda de fotos que realicé en mi visita del 29.10.2014. 
Como se puede observar, todavía siguen las manchas de pintura vandálica que ya recogía la foto de Requena TV en el año 2008.




Dibujo de Fernando Morencos, realizado en 1924.


Preciosa pasarela atirantada que cacé en la N-III junto a Requena. 
Foto de fecha 29.10.2014


Pasarelas de madera en el curso alto de este arroyo. Foto de Requena TV de fecha 24.10.2008 cuando se produjeron las crecidas.


Viejo mojón del Plan Peña correspondiente a la nacional N-330 en su PK 108.
Foto de fecha 29.10.2014


Itinerario de la carretera nacional N-330








martes, 22 de agosto de 2017

PUENTE DE CALAMOCHA SOBRE EL RÍO JILOCA

PONTÓN DE ORIGEN ROMANO EN CALAMOCHA-TE SOBRE EL RÍO JILOCA.
N-234 PK 190,500 Y A-1507 PK 1


Lo cierto es que, aunque lo ubico dentro de la ruta de la carretera nacional N-234, el Quirce, por aquellas fechas lo que hacía era correr la nacional N-330 desde su origen en Alacant hasta la raya con Francia, pasado Canfranc, en el Puerto de Somport. Se la conoce como Carretera de Alicante a Francia por Aragón y hace un tajo por el NE peninsular desde las tranquilas aguas mediterráneas en la Costa Blanca hasta los abruptos peñascos pirenaicos, tras recorrer un periplo de 675 kilómetros. Desde Teruel, nuestra N-330 se fusiona, como digo, con la N-234 hasta Daroca, donde de nuevo, correrá libre y con sus puntos kilométricos propios.
A su paso por el pueblo de Calamocha -un auténtico crossroad, diría que desde tiempos imperiales- había que cruzar el río Jiloca y debería de haber un puente, siempre es así. Los historiadores -no todos- opinan que Calamocha era la antigua Albonica que se cita en el Iter Antonino y que comunicaba Caesaraugusta (Zaragoza) con Castulo, ciudad ibero-romana cerca de la actual Linares.
Lo dio a conocer al mundo erudito el arqueólogo e historiador Martín Almagro Basch hacia el año 1.952 en un trabajo para este pontón y para el cercano puente de Luco de Jiloca sobre el río Pancrudo. Almagro quería discernir itinerarios hasta entonces dudosos, bien como calzadas romanas o vías que se citan en los dominios de la zona que mantuvo El Cid, hacia el siglo XI. Nuestro puente, podía servir a los viajeros hispanorromanos que cubrían el camino de Zaragoza a la Bética pero también fue muy utilizado en el Medievo en un abanico de itinerarios a Tarragona, Valencia o incluso el centro peninsular, por lo que ahora es la nacional N-211 que pasa por Molina de Aragón y Guadalajara.  
De origen romano, más o menos cierto, que por el estilo de arcada y disposición de sillares, es coetáneo de otros construidos entre los siglos I y II de nuestra Era, no cabe duda que debió de sufrir diversas ruinas y desperfectos a lo largo de los siglos. Estos territorios fueron vitales para las comunicaciones en tiempos del Califato y de los almohades hasta principios del siglo XII por lo que, a iniciativa de estos, debió de repararse en varias ocasiones, manteniendo su impronta romana. Hay un caso parecido en la Comunidad de Madrid, donde el puente de Alcanzorla sobre el río Guadarrama, perteneció a una vieja calzada romana pero también estuvo bajo dominio musulmán varios siglos y fueros estos los que lo mantuvieron franco para sus movimientos fronterizos en esa limes. Por cierto, aunque de mayor luz, sólo se mantiene la bóveda exenta, como ocurre en el de Calamocha.
Como ya he dicho, este cruce de caminos fue vital -y sigue siéndolo- para las comunicaciones y enlaces entre variados destinos. Es muy probable que se hicieran intervenciones a lo largo de su historia aunque no llego a cazar ningún testimonio de tiempos barrocos o clasicistas. Desde luego y a juzgar por el desgaste del extradós y las marcas de rodaduras, por ahí han pasado carros hasta las primeras décadas del siglo XX, por acotar un poco el asunto. De hecho, los pontones actuales que flanquean el primitivo y que dan servicio a la carretera local, actualmente bajo matrícula A-1507, son de vigas de hormigón y tablero relativamente estrecho ya que se circula con cesión de paso, en un sólo sentido, probablemente construidos en los años 40/50 del siglo XX.

Características actuales de la obra: Es una obra civil muy digna y bella que mantiene un sólo vano en forma de arco de medio punto aunque sus arranques quedan desfigurados u ocultos tras alguna de sus reformas. Dispone de una luz de 6 metros y altura sobre lámina de aguas de 4,60 metros, de ahí la dispersión geométrica hasta el medio punto que debería coincidir con una flecha de 6 metros. Lo que queda de estructura actual nos da una longitud de 7,70 metros y su ancho de tablero es de 2,60 metros. La tipología para este tipo de estructuras -los que actualmente subsisten- nos advierte de puentes equilibrados de 3 vanos, el central suele ser mayor, y pequeños muros de acompañamiento hasta estribos. También suelen existir arquillos de aligeramiento que flanquean el vano central y que geométricamente son de medio círculo.
En este caso, al carecer (o haberse suprimido drásticamente en alguna rehabilitación hace siglos) de más arcadas, se produce un tablero acentuadamente a dos aguas o en lomo de asno, cualidad no muy frecuente en la pontonería romana. Es muy probable que, en origen, cumpliera la tipología de puente de tres arcos, como ocurre con el de Luco de Jiloca o el de Villa del Río y un tablero alomado pero más suave. En este caso, la inclinación actual es tan evidente que su cruce problemático aún es visible en el desgaste y marca que han dejado las ruedas de hierro o madera al resbalar o friccionar sobre el dovelaje externo, cuando ya no existía firme.
Aguas arriba, apenas dispone de unos pocas piedras como tímpanos, tapándose lo restante de muros con los arranques de aletas en embudo, más propio de una actuación de rehabilitación con sello de la ingeniería militar de la segunda mitad del siglo XVIII. Obviamente, la disposición y escuadría de la sillería en aletas es soberbia, como corresponde a las técnicas del clasicismo. Aguas abajo si se observa más paramento y la carencia en extremos de posibles espolones o contrafuertes, muy al estilo original romano, aunque con evidencias de reconstrucciones.
En mi visita, con cauce más bien alto, no he podido observar basas, arranques de pilas o salmeres (estos, ocultos tras la incorporación de las manguardias o muretes oblicuos). La bóveda es espléndida y las roscas perfectamente adosadas y ensambladas, hecho muy visible en ambas boquillas. En extradós se observa una zona central -cara interna de las dovelas- que ha sido el firme del pontón durante siglos, quizás desde el momento en que alguna avenida agresiva, se llevó los pretiles y una posible calzada de piedra machacada y arena que apoyaba en el extradós. Toda la obra parece que es de piedra caliza.
Es probable que en la restauración realizada entre los años 2.000 y 2.002 se acometiera la insensatez de cubrir las cabeceras con losas -justo hasta la zona central de claves, donde se ve perfectamente el dovelaje externo- obviando el hecho de que se trata de una obra antigua en la que deben producirse las mínimas modificaciones. Ni el puente de Alcanzorla sobre el río Guadarrama, ni tampoco en el de Benavente sobre el actual Caño de los Molinos o derivación del río Órbigo -por poner dos ejemplos- se les ocurrió cubrir el viejo extradós con placas o adoquín de piedra. También el abuso de mortero para cubrir las juntas de sillares y dovelas es excesivo.
En ambas caras del pontón existe acompañamiento de muro de piedra como encauzamiento con grandes sillares, que se pueden adjudicar a diferentes épocas; abundan los caces y compuertas en el entorno del cauce, muy bien explotado a nivel hidráulico. Es de destacar el batán cercano conocido como Lavadero de lanas, pues aunque en un estado de ruina lamentable, todavía exhibe 4 bóvedas con arcos de medio punto, verdaderamente admirables.
Se considera un acierto la intervención entre los años 1.992 y 2.002 en cuanto a urbanizar el entorno del puente con zonas de recreo, descanso, paseos, fuentes y variados paneles que informan sobre el pontón, los ingenios de molienda y lavado o la fauna y flora que se puede observar en el medio. Está considerado BIC según BOA de fecha 30.04.2001. En el interior de la población existen carteles que dirigen a esta obra, siempre citándola como puente romano.

Siempre resultan admirables los puentes y pontones de los que sólo queda un bello arco, generalmente en buen estado aunque exento, carente de tímpanos; todavía sirven como pasarelas para el cruce de su cauce y -además de los ejemplos que ya están en este blog- cabe señalar el puente de Mantible sobre el río Ebro, el de Udrión, sobre el río Nalón, el de Isaba, sobre el río Esca o el de Pazos de Arenteiro, sobre el río Avia, por citar algunos muy interesantes.
Cómo llegar: Calamocha se encuentra en la carretera nacional N-234 y a la altura del PK 190,500 se coge un desvío hacia la carretera autonómica A-1507 hasta su PK 1, donde aproximadamente esta nuestro puente. Esta calzada es la que va a los pueblos de Tornos y Bello o a la laguna de Gallocanta. La vía rápida más cercana es la A-23 tomando la salida 185 que dirige a Calamocha.



Dos postales de los años 40 del siglo XX. Web todocoleccion.net.


Fotografía probablemente realizada en 1.952 por Martín Almagro cuando realizó su trabajo sobre los dos puentes de Calamocha.


Foto de una avenida del río Jiloca en el año 1.970. Cuadernos de Etnología, nº 20 1.970



Dibujo del pintor valenciano Ramón Miralles Boscá, realizado en octubre de 2.011, antes de su drástica reforma.













Tanda de fotos realizas el 29.10.2014





Tres fotos de los muros de encauzamiento y el puente nuevo. Fecha 29.10.2014







 Fotos del batán cercano al puente. Fotos realizadas el 29.10.2014